Outer Door (Calendar of Events)

5/23/2017

La trama, muy apropiado







Antes era Don Pedro, después El Puente. Ahora un nombre más a tono como el concepto, -ya que todo está cuadrado en el centralismo cultural-, es decir La Trama, con los mismos personajes y novedades extrañamente cotidianas. El stalinismo, digo el poliburo, oh perdón el danilismo, el peledeismo, el leonelismo y el funglodismo sí que han hecho cosas en la cultura.
Y después gentes quieren ser progres, que una les crea sus sanas intenciones, quieren ser izquierdistas de Guillermo Moreno, verdosos con razón y nacionales de Aurora, de la izq. y de cuanta madre, mientras siguen el juego homogeneizante de una dictadura de partido.
Y su poética la entregan sin piedad al oficialismo, a lo básico que en política es dejarse atrapar, usar, por la "buena fe" de los gobiernos.
Ah sí caminas par de bloques llegaras a poéticas más avanzadas, sino peores, la de las agencias no gubernamentales, del Alto Manhattan, No importa de cuantas mujeres se trate, es mujerismo vs machismo.
Aquí les presento la Revista literaria del Comisionado de Cultura, el Comisionado del perenne en el cargo y en el danilismo, Carlos Sánchez. La conocen los buscadores exprés de Google, Isussu y los involucrados en la enorme Trama... que ojos culturales de la dominicanidad atípica jamás han visto.
Todo de la mano del PLD y sus adeptos, ah y de los remanentes del PRD que van y vienen de feria en feria, - a lo Serrat-
Dejo el link para los curiosos ja y ja. Cómo no corresponder con las cartas terribles de quien me bautizo como “maquiavelita” si, lo soy y como decía Carlos Rodríguez, era yo la "cacatica de la verdad" bueno para los gustos los colores.
Es un gran conjuro en donde todos progresistas y atrasados, liberales, ex ministros y demócratas izquierdistas y olvidadizos todos se mantienen encurtidos en salsa vodka con el modelo cultural del PLD,
¿Y me lo tengo que callar para dizque ser plural, serena, tranquina, lucir no pleitico, no controversial?
¡Pal carajo viejo!, "vámonos a morir to'el mundo" como dice la bachata ocoeña. Y después con otra bachatica de la capital cuando me desconecto por meses, y me despido "Para ti no estoy"...

5/18/2017

Anti-diaspora





Por Miriam Ventura

Westchester NY.-La condición de exiliada la adquirí desde aquí, no al salir de Quisqueya, aunque pensándolo bien en mi cerebro no cabía en ese entonces de tiempo en que salí, o mejor dicho no era capaz de recibir y procesar tantas situaciones y despropósitos políticamente hablando, pero una vez aquí y consciente de que puedo y tengo todo el derecho de adquirir identidad propia no impuesta por límites geográficos, entonces emprendí mi propia búsqueda y experiencia.
Intente volver a Quisqueya dos veces para reencontrarme, no fue posible porque políticamente RD tomo los derroteros que los partidos del sistema querían, entonces ya me declaro en exilio… que necesariamente no es ser una exiliada”, sino una disidente política y una transgresora cultural pensante.
Es decir, no forme parte de ningún éxodo, partí de una nación establecida con sus límites y fundamentos. Y como dominicana estoy en pleno derecho y capacidad de entender y procesar todas las veces que sea necesario mi condición de exilio.
No provengo de un país creado a imagen y semejanza mía, no formo parte de un conglomerado de dominicanos, perdido en el espacio, dispersos, que habla un solo idioma, que ama a un solo Dios, que profesa uniformemente una sola religión, no, no señor yo provengo de una diversidad (aunque el Estado , los gobiernos y sectores intelectualizados y de poder lo nieguen y manipulen) provengo incluso de mutaciones más allá de los cuatro puntos cardinales de La Hispaniola, me explore e investigue a mí misma y cada dominicano debe hacerlo para que se deje de tanta fanfarronería con el etnocentrismo, la africanidad confusa, el tainismo snobista.
Cada uno debe pedirle explicación a su ADN para saber quién es exactamente. Yo lo hice por tanto no soy Diáspora, hace más de una década que me siento intelectualmente exiliada de mi país de origen, del pensamiento dominicano intelectual de la isla y de los que siendo dominicanos y no están en la isla, sino aquí o y en cualquier lado del mundo, siempre estampando el mismo atraso cultural en su pensamiento, el atraso que muestran amplios sectores de RD.
Creo que ser diáspora es una comodidad y un victimismo que saca amplias ventajas a todos los gobiernos de turno, incluso a nuestra permanencia y raíces en EEUU, sin que ayude esto a desarrollar un pensamiento y visión más de avanzada sobre el que se va y el que se queda en un territorio, sobre la propia historia y razón de permanencia.
Además es una contradicción y un oportunismo de sectores intelectuales y culturales y académicos propagar diasporismos, mientras se sostiene una dominicanidad ilusoria y sin razón de ser, a los puertorriqueños lo he dicho les luce hablar de puertorriqueñidad, son una colonia y hay un pensamiento de gran alcance de estos compañeros y compañeras caribeños que justifica cientos de elementos y técnicas de combate en su proceso por la definición de la identidad y lo nacional, pero en el caso de los dominicanos el modismo de ser diáspora conlleva victimismo, la dominicanidad es un desparpajo gigante, puesto que si son diáspora , y andan dispersos y diseminados, lo propio conlleva a asumir que migración es lo mismo que diáspora. Y no lo es.
En trabajos publicados en el pasado, en medios nacionales de RD y de EEUU, he confrontado y cuestionado el calificativo de diáspora para los dominicanos de acá, usa.
Nada más falso, porque contrario a una diáspora, manejada desde el país emisor o en el país receptor desde sus organismos gubernamentales y diplomáticos tal cual ocurre con RD, su Gob., su ministerio de turismo, de cultura, el consulado dominicano el comisionado de cultura etc, una comunidad migracional, transnacional, deja huellas traza cambios, establece críticas, acciones que condenan al país de origen y sus estructuras de poder. Así como la propia permanencia en el país receptor.
Se ve en NY lo difícil que le resulta muchas veces a los gobiernos dominicanos imponer sus criterios a los que residen fuera del país, claro está, los manipulables siempre serán aquellos partidistas que creen ciegamente en sus partidos, pero no todos los dominicanos estamos en los padrones electorales del PLD, PRD, PRSC e incluso en las izquierdas light cuya representación tenemos en el Alto manhattan al por mayor y detalle.
Me identifico como transnacional, porque mi voz cuenta no en la cosmetología del voto, sino del quehacer distinto, del modo de enrolarme, de aportar con pensamiento , palabra y obra, con mi acento permanentemente controversial para que no me impongan nada ni allá ni aquí. Es transnacional quien cambia los roles, quien invierte como lo hacemos nosotros vía remesas, vía colaboración permanente y solidaria con el país y nuestros familiares, creando un valor agregado que en términos económicos debía bastar para tomarnos más en cuenta, no el jueguito partidista y de elecciones cada cuatro años, sino algo más constante y sonante...
Es la transnacionalidad lo que mejor define a los y las quisqueyanos, porque por encima de la insulsa diáspora, todo lo hacemos pensando en un país existente, aun sea el de nuestras memorias. Claro, pero conviene más la diáspora es más fácil para que los gobiernos y sectores nos manejen como dadiva, como ciudadanos de cuarta categoría, lo que somos cuando llegamos al país, cuando se nos estafa en los consulados por los servicios consulares. Cuando la justicia dominicana obstruye los casos penales y civiles de los dominicanos de NY, obtemperando solo a favor de los de la isla. Así que quien no se las quiera ver conmigo de tú a tú que no me llame DIASPORA, ah palabra fea…
Y por eso sigo excluida de la academia donde hay dominicanos haciendo cultura y literatura, porque entrado el milenio a más de un dominicano de la “academia”, le desmonte el discursito diasporico, que no perseguía más que establecimiento y movilidad social dentro de esa academia, la creación de instituciones para fragmentarnos y crear etiquetas entre los trabajadores culturales de origen dominicano en la nación americana.
¿Se notó con el tiempo que ese era el objetivo, o no? Invito a pasar revista, a ver dónde están los promotores y vendedores de la condición diasporica de los dominicanos/as de NY. Y donde están los que se dejaron llevar como caña pa’ ingenio. A ver si no mezclaron a mansos y cimarrones sembrando en un supuesto "promover nuestra literatura", así sembraron una arrogancia innecesaria y unas apetencias por ser y salir del anonimato cueste lo que cueste, caiga quien caiga.
Y la peor parte se la lleva la poesía, la historia, el ensayo, la novela, la literatura y hasta el periodismo ya que en su nombre cientos de “escribidores y escribidoras” han encendido unas apetencias por “brillar” por ser celebridad literaria. El necesario proceso de decantación está cada vez más lejos. Que “Dios nos agarre confesao”. (MV)

Notas o resumen mi posición anti diasporica desde más de una década. La grafica muestra el trabajo 2 de tres entregas, visión que aun sostengo y que he pulido conforme pasa el tiempo y confirmándose algunos de mis pronósticos.

5/08/2017

Miriam Ventura: Ruptura vallejiana y poesía identitaria femenina








Una de las cosas menos comunes en la literatura, antes que desarrollar un discurso, es construir una ficción mediante la poesía. La ficción es lo más natural en la narrativa, pero no lo es en poesía, y ese es el punto que llama la atención inmediatamente en la obra última de Miriam Ventura: una ficción abierta, enraizada en América y sus contradicciones, urbana ante todo y con una modernidad que viaja en los tiempos de nuestra historia.




Pero antes de desarrollar este tema veamos los antecedentes poéticos de Miriam, quien naciera en Santo Domingo en 1957 y se fuera a radicar a la ciudad de Nueva York, donde vive hasta ahora.

Ella publicó su primer poemario, Poemas de la noche, en 1986; Trópico acerca del otoño, 1987; Claves para fantasmas, 1996; Poemas de la Reina del Bronx River, 2009; y Estados alterados, 2014.

Yo la conocí en Nueva York en 200?, y aunque no recuerdo el nombre del libro que leí ávidamente en su casa del Bronx, sí recuerdo la emoción inmediata de reconocer en su poesía los ecos lejanos de la poesía de César Vallejo y su pelea interminable con el lenguaje.

La relectura de los libros de Miriam Ventura me permite relacionar por lo menos dos temas que son hilos conductores en la presencia vallejiana.

La primera se refiere al conceptismo, estilo que brillara en la edad de oro española y que Vallejo asumiera como centro de su poética modernizándola, torciéndola, vivificándola. Es lo que hace Miriam Ventura cuando nos dice en su poema “Este amor” de Claves para fantasmas:

Porque nada en mí es definitivo
una convocatoria de enigmas hace el resto
Paraíso que me gozo... este amor.

O cuando en el poema “Andamos” señala:

Sé quién soy pero me pierdo
Andamios recorro a prisa
Retórica o término de un juego físico
Sé quién soy sin que me ufane.

El conceptismo entendido como esa técnica de resumir en una frase, en una imagen o en una metáfora, nuestra idea del mundo, nuestra concepción de la vida o de los problemas humanos, como el amor y la muerte. Como esa frase de Quevedo “Polvo seré, pero polvo enamorado”. El conceptismo busca la sabiduría, pero no se queda en una simple afirmación, sino que la niega, juega con las contradicciones, enriquece los límites del problema llevándolo más allá de sus límites. Esa es una técnica que César Vallejo usara en la mayor parte de sus libros Poemas humanas y España, aparta de mí este cáliz, y que el crítico italiano Roberto Paoli nos mostrara comparando poemas de Góngora, Quevedo y Lope de Vega con los versos vallejianos. Y es lo que Miriam Ventura, en un proceso de lirismo convulsivo, utiliza explorando sus diversas formas y modernizándola hasta los asuntos cotidianos, la enfermedad y la feminidad.

El otro elemento que une la poesía vallejiana con la de Miriam Ventura es el sentido del ritmo. A menudo he pensado que el ritmo es esa cualidad infaltable en la poesía, que tiene tantas vertientes como formas de sonar y de escuchar, y que en la vieja poesía castellana estuvo dominada por la rima y los versos pareados, y que en la actualidad, en el verso libre, posee una cadencia interior que se descubre en la lectura y se reconoce en la emisión de sus imágenes.
Habría que añadir, respecto del ritmo, que la liberación de la rima ha traído también una abundancia poética que anula el ritmo por completo, que construye frases con chirridos y convocan al lenguaje al puro accidente.
En el caso de Vallejo, de su poemario Trilce a Poemas humanos hay un salto rítmico consciente que perturba. Vallejo logra una musicalidad excepcional en sus frases cortantes, pero luego, cuando ya creemos haber conocido su sonido interior, lo rompe, lo estruja, hace chillar el idioma y luego lo calma nuevamente, en una poesía que parece buscar la comunicación corporal antes que puramente semántico.

Por su parte, Miriam Ventura, especialmente en su libro Poemas de la Reina del Bronx River, resume los esfuerzos de sus libros anteriores, que parecen ejercicios que apuntalan el trabajo hacia este maravilloso poemario, y nos sorprende con una cadencia callejera, tumultuosa, domeñada por la sabiduría y la concisión de las ideas. Sin embargo, al igual que lo hiciera Vallejo, Miriam Ventura rompe la cadencia que creemos conocer y accidenta el idioma, deja que chirríen las palabras para luego dominarlas nuevamente. Juega con el ritmo para no encasillarse en una sola melodía y de ese modo enriquece los planos significativos de sus versos. Ritmo y ruptura del ritmo son los atributos que nos sobrecogen por su libertad, las onomatopeyas que surgen imprevistos, las frases cortas que parecen gritos callejeros, el himno de largo aliento que de pronto pierde la respiración y se vuelve verso corto, brevísimo.

Pero más allá de estas coincidencias, Miriam Ventura asume la exploración de su propia feminidad lejos de los estereotipos que han caracterizado las visiones poéticas femeninas. Quiero decir, no se detiene en la búsqueda de derechos equitativos ni en la exploración erótica, sino que se ve como una mujer más en medio de la calle, rodeada de la jodida soledad, del cáncer y la familia, añorando la patria dominicana y peleando diariamente con la lengua, esa eterna batalla de la poesía que siempre derrota a los poetas.
El poemario Claves para fantasmas comienza con esta confesión de parte:

¿Será que ser mujer es
redondear conflictos?

Lo único que nos interesa aquí es reconocer que la visión de la propia feminidad de la poeta es algo consciente y parece ser, finalmente, el sentido de toda su poesía.

En el poema “Esta boca” del libro Estados alterados que Miriam Ventura escribió mientras se encontraba hospitalizada leemos lo siguiente:

¡Ah, pero qué boca para besar!
Qué boca para clamar

Qué boca para las ánimas

Qué boca la del cofre
Qué boca para reír

Que boca tengo

Es boca taina, africana, quisqueyana

es boca escandinava, caribeña, antillana

Es universal esta boca y tiene su bemba que sale por otros contornos

La bembita de mi boca sale sonámbula

detrás de la oreja, digna por los sobacos

como mía se sienta en las mañanas en Harlem

espera conmigo el tren en la 135 y Lenox

en esa línea que se pliega desde mi nariz frononó

hasta la baja línea que congestiona el principio, el fin de mi boca
allá donde mis encías protuberantes

dan el toque de congestionamiento justo allí donde nace la protesta
de mi padre...

Esta boca que tengo jamás la cambiaré por otra boca.

Como vemos, Miriam Ventura explora su corporeidad mediante la descripción de la boca. La boca representa no solo su imagen física sino también la suma de las culturas que la habitan.

Y para ampliar esta exploración, como dijimos al comienzo, inventa un alter ego para explorarse a sí misma, y de ese modo crea a la Reina del Bronx River. Pero no se trata de una exploración personal, sino de algo que va más de allá de su propio ser como mujer y que tiene que ver con el continente que lleva dentro.

Porque la Reina del Bronx River es una ficción cuyo mayor pretexto es la exploración de la totalidad. Nace de las aguas, como las diosas africanas o las Yaras de la Amazonía peruana, y lleva con ellas el génesis de su cultura. Y esta Reina, como la misma Miriam Ventura, es urbana, ordena y reordena el mundo que ha vivido, destaca sus antecedentes judíos y busca la comunión tumultuosa de las aguas primigenias del río Osama, de donde proviene en su querida República Dominicana, y de las aguas callejeras del Bronx, de Nueva York, donde vive la poeta.

El libro es un anhelo de totalidad, como dijimos, pero centrado en una visión urbana moderna, que lleva dentro de sí todos los prejuicios culturales capitalistas y no los oculta. Este fluir de la honestidad está relacionado tanto con la ficción mitológica que inventa a la Reina del Bronx River y los personajes adyacentes, como el Albacea y los animales acuáticos, todos alter egos de la misma autora, como con su relación de amor-odio con su propio país y compatriotas.

Dejo al Albacea servirse
con la cuchara grande
Decir que sí o que no a antólogo
Pachucheros Mercaderes o bizantinos
Me da tres pito ser incluida
en las antologías del caserío
Dice la Reina del Bronx River, enfurecida y haciendo las peleas cotidianas con la vecindad.

Más allá de los detalles, que estas palabras no la acercan ni de lejos, nos hallamos ante una poesía vital, contradictoria, profundamente lírica, que nos alegra conocer, que lleva los ritmos alegres y las cadencias rotas, la sabiduría concentrada, renovada y fresca, y que felizmente para nosotros todavía sigue cantando.


Ricardo Virhuez Villafane es editor general de la Revista Pasacalle, director de la Revista peruana de Literatura y profesor del diplomado en Literatura Indígena de la Universidad Nacional de Ucayali.
Links:
http://humanidades.uach.cl/claves/ricardo-virhuez/
http://www.academia.edu/31316400/MIRIAM_VENTURA_RUPTURA_VALLEJIANA_Y_POES%C3%8DA_IDENTITARIA_FEMENINA_por_Ricardo_Virhuez












Poesia del Bronx River al rio Ozama







http://hoy.com.do/poesia-del-bronx-river-al-rio-ozama/



Basilio Belliard


Acertijo y juego, Poemas de la Reina del Bronx River (2009), es un libro que se lee como autobiografía y también como un rosario de invenciones que brotan de la ensoñación creativa y surreal. El azar y el cálculo entran en conjunción y forman una arquitectura de símbolos culturales y usos verbales, que se superponen en armonía y tonalidad para articular un discurso poético sostenido y radiante.
El ajedrez, la numerología, la cábala, el tarot, la santería, la gastronomía, el esoterismo y la magia participan como recursos de ficción que transparentan la palabra poética: se yuxtaponen con giros del habla y la cultura dominicanas, en claves lingüísticas y resonancias, que se transforman en contrapunto, con la cultura norteamericana. Experiencia e inocencia entran en nupcias con el canto y la narración. Microhistorias y memoria se entretejen y combinan en formas minimalistas, cuyo hilo narrativo nos conduce por el paisaje psicológico del sujeto poético. Música de la luz y autobiografía de la sombra, la voz poética navega, en prosa y verso, por los silencios y los códigos sintácticos: hechizos, sortilegios, amuletos metafóricos y signos secretos.
Del Bronx River al Osama (u Ozama), esta obra no es un poemario o conjunto de textos sino un Libro (en mayúscula), donde resuenan los ecos creacionistas, barrocos y surrealistas de la tradición que se enfrentan en maridaje con el talento personal, la voluntad de estilo y la madurez creativa. Sólo esta suerte de oleajes y corrientes alternas hicieron posible armar un cuerpo textual tan ambicioso y de esta envergadura, desde el punto de vista del lenguaje poético. Con este libro, Miriam Ventura pisa tierra firme en su tránsito y en sus navegaciones en el territorio de la creación poética, capitalizando giros y vocablos, imágenes y técnicas, nutridos por la imaginación y la percepción. Botánica y folklore, mitos y creencias, todo su mundo verbal fertiliza y metaboliza en savia creativa: alegorías, crónicas, decálogos y números que abonan el festín de la fantasía verbal. Todos estos pretextos actúan, no sin eficacia, en su empresa poética, en vetas de humor negro, sátira social y parodia de sí misma.
En Poemas de la Reina del Bronx River, oralidad y escritura dejan ver su tejido hecho de ecos y sintaxis: recursos intertextuales, donde se dan cita voces de la tradición y frases cifradas o cristalizadas en el reino de la imaginación. Música clásica y popular, pintura y danza fundan un cruce de caminos, cuyos laberintos metafóricos y vericuetos figurativos se mezclan en una geografía de signos, los cuales marcan el aire posmoderno, en el que todos los discursos y lenguajes artísticos se hibridan, en formas de intertextos. Así pues, las artes trascienden sus límites expresivos en espacio, tiempo y formas: espléndida libertad creativa y osadía en su poder de simbolización. Esa capacidad de mantener un equilibrio entre el símbolo y la realidad, la experiencia y el lenguaje, hace de este Libro una obra de excelencia que dialoga con las vanguardias, pero en tonos de modernidad y conciencia estética del poema y la poesía, en tanto sustancia análoga y consustancial a todo lenguaje artístico.
En este libro el agua ejerce una fascinación como símbolo de purificación. Imperio de agua dulce, no salada, el agua del río (Ozama y Bronx) actúa como imperio de la imaginación y leif motiv (el lugar es el agua que me parió/como su etiqueta e imperio/desde las aguas un diente tirado al azar), en el que la reina (personaje o ficha de ajedrez), juega al juego de la creación y la seducción, en su viaje diaspórico -de agua a agua, de río a río.
La Reina reina como símbolo de atracción fatal y como rito de iniciación que seduce fantasmas, ángeles y demonios (súcubo e íncubo), cuyo poder acuático crea la glorificación del espanto. De Santo Domingo a El Bronx, el sujeto crea una poética del agua donde el indio, el negro y el blanco intervienen con sus voces y sus cuerpos. Miriam Ventura ha fundado una poética en base al símbolo del agua, y creado un personaje poético que reina en “las aguas del Bronx River”: sujeto tatuado, rebelde, alquímico, en los altares y las aguas, que canta, a través de cantos y crónicas -y que vuela como alegoría, a ritmo de conjuros, nudos y luces, en medio del azar y la muerte. Ese ritmo cadencioso de este texto equilibra los signos del discurso poético y se transforma en celebración y eucaristía de la experiencia sensible: se incendia al ponerse en contacto con la materia viva. Los meandros acuáticos y los deltas luminosos actúan como pasaportes de la transparencia rítmica y gestual, en el bosque de la fantasía erótica y mortal. Esta obra encarna un viaje hechizante: representa la seducción de la naturaleza. Cuerpo solar que se consustancializa con la vegetación electrizante, como el agua que apaga el fuego de la muerte y del deseo, en claves de seducción, atracción y repulsión.
Invito a leer este Libro, que se lee como una antología del azar y un cuerpo verbal que quedará como punto de inflexión en la vital tradición poética dominicana. Aquí está esta voz de mujer que suspira, y en cuyo aliento desea que su nombre sea “escrito en el agua” -a la manera en que John Keats deseó escribieran en su epitafio.
Con esta edición, la Editora Nacional del Ministerio de Cultura de la Republica Dominicana se anota un punto, al dar a luz esta obra poética, por su gran factura, su estupenda ambición creativa y porque su autora postula una autonomía en su universo verbal, distanciándose así, de la tradición dominicana de la poesía escrita por mujeres, en particular, y de la poesía dominicana, en general.

¿Dónde muere la dominicanidad? La Reina del Bronx River de Miriam Ventura




Por MIGUEL ÁNGEL FORNERIN

http://hoy.com.do/donde-muere-la-dominicanidad-la-reina-del-bronx-river-de-miriam-ventura/

Un libro de buena poesía es siempre una variedad de propuestas de lectura. Pensamos en el arte poético como el trabajo del sujeto en la lengua y en la apertura del texto hacia el futuro. El libro de Miriam Ventura, “La Reina del Bronx River”, es una propuesta que podríamos leer desde distintos horizontes; de manera comparativa, tomando como modelo dos poéticas dominicanas, la de Domingo Moreno Jimenes y la de Franklin Mieses Burgos.

Postumistas y sorprendidos se enfrentaron en dos corrientes que tienen tangencias en la poesía latinoamericana. La quiebra era contra el modernismo. El posmodernista Moreno Jimenes encuadra en las teorías de Manuel Ugarte y en la poética de Almafuerte.

Si dejamos atrás el trascendentalismo mesiánico dominicanista e hispanoamericano, Moreno conforma un modelo de creador que busca ligar la poesía con los elementos populares, ya en los contextos como en el lenguaje. Pone una estética dialógica, en las formas lingüísticas.

Por su parte, Franklin Mieses Burgos encara la poesía donde el hombre universal busca trascender la cotidianidad y entiende que lo dominicano, como sentido, debe volcarse a su dimensión universal. Eso sí, sin olvidar lo popular como contexto, lo propio. Entre estas dos tendencias se marca el accionar poético dominicano desde la década del treinta hasta los años ochenta, con sus variaciones o rompimientos.

“La Reina del Bronx River” es uno de los mejores libros de poesía escritos por mujeres en las últimas décadas. Se destaca por ser un trabajo del lenguaje poético

dentro de una estética depurada. Sobresale el irracionalismo, la búsqueda de espacio nuevo para la poesía dominicana. Es el espacio viajero, de la poesía en tránsito que encuentra otro escenario donde han ido a parar los inmigrantes dominicanos.

Ese espacio y el río del Bronx sirven para la construcción de un referente mítico, como la voz de la Reina. El río es un actante que a veces es personaje. Un ser de agua, que estructura una mítica originaria y temporal que dialoga entre dos culturas (por no decir en una variedad de culturas) en un dialogismo de contextos culturales y referentes semióticos que van desde el merengue, la salsa, la música clásica, el pop y el jazz. Es la obra un coloquio del meltingpot, del encuentro multívoco de las distintas diásporas. Pero la Reina mostrará su principalía en ser mujer y venir desde otro espacio mítico caribeño a dialogar con el río del Bronx en una lucha en que el río es el apoderado de todos los sentidos de la ciudad, pero que después de la construcción poemática no será el mismo.

Aunque ya se ha leído como un discurso biográfico, pienso que la lectura de este largo poema es el trabajo en la cultura literaria, desde la tradición dominicana hacia las distintas tradiciones latinoamericanas y lo biográfico sobra, como huelga la lectura dentro del binarismo majestad-libertad. Lo que hace a la Reina señora es su implicación en las aguas, es el río en el que se habla desde la diglosia entre el inglés y el español. Ahora bien, no existe aquí una forma de bilingüismo ni tan siquiera un trabajo de la oralidad del inmigrante, sino un diálogo de lenguas- culturas en la construcción de un espacio mítico emergente.

Otro aspecto que me parece sobresaliente en el texto es su acendrada unidad como propósito poético. Desde el principio hasta el final, se intenta la fundación de un espacio y la construcción mítica de una nueva ciudad al lado de un río danzante y heterotópico, en el que cruzan distintas formas culturales, signos y discursos.He de observarse de una larga tradición de la poesía dominicana que ha buscado construir personajes míticos y espacio de leyenda y estampa, como en “Rosa de tier ra” de Rafael Américo Henríquez, en “Yelidá” de Hernández Franco, en “Magino Quezada” de Freddy Gaton Arce, entre otros.

Esos poemas buscan constituirse, no solo en una épica-lírica, sino en una poética fundacional. Ese aspecto es fundamental porque todos estos poetas antes mencionados han deseado construir contextos expresivos que les permitan instaurar una poética en un solo poema, en un poema que deberá fundar la totalidad como aspiración del saber, vivir y decir de distintas voces y representaciones de lo dominicano y lo caribeño.

En este segundo horizonte de la poesía dominicana, el poemario adquiere un valor inusitado porque la lectura nos conduce a la fundación de un espacio (locus) en el mundo de la emigración, que se manifiesta como realización de un sueño, de aspiraciones de un ser del allá que dialoga con el acá.

Una plática que hilvana los hilos más finos de la cultura en movimiento, de la cultura como hacerse cotidiano que solamente podemos recuperar a través del poema, que es, en fin, una contradicción indefinida donde esos referentes reverberan. Mayor es la importancia cuando ese espacio de llegada y esos diálogos entre la cultura de abajo y la de arriba, la de esta orilla y la del río, se encuentran enfrentados desde la voz femenina, lo que hace que pensemos en el transcurrir de la poesía escrita por mujeres y por las mujeres dominicanas en la emigración.

Si dejamos atrás a Josefa Brea, fue Salomé Ureña en el siglo XIX la poeta que abrió una cala en el espacio patriarcal para construirse desde la poesía y desde las aulas en una voz que clamaba por una nueva polis y por la entrada de las mujeres dominicanas en el espacio público.

La mujer dominicana buscó la polis, pero fue relegada por el patriarcalismo trujillista. Unas fueron expulsadas de su propio suelo y otras quedaron en las viajas estéticas o en un trascendentalismo que poco pudo poner en juego la relación problemática entre el poema y el poder. En fin, construyeron ideologías con las que no pudieron desafiar las ideas y la falocracia del régimen.

Ahora bien, con la Reina pasa otra cosa.


Miriam Ventura trabaja lo político de otra manera. Es el suyo el poema abierto a la pluralidad significativa que lucha en un espacio centro-margen. Desde un principio lo nacional se marca de forma irónica, “los chavitos de nación”son el menudo que se pierde y se ha perdido; son las pocas monedas que nos quedan en un tiempo en que todo ha cambiado y el dinero también ha disipado su propia identidad. Solo permanecen los cavitos de lo que antes era fuerte, duro y entero.

Finalmente, estos tiempos revocables quedan inscritos, porque la obra es arte y la poeta artífice y lectora en la diversidad de la cultura. De ahí que lo político también se juegue en la oralidad cruzada entre el inglés y el español. Un elemento que nos coloca de nuevo en la estética de los del setenta y ochenta que tantos logros tiene en la poesía.

“La Reina del Bronx River” es un texto complejo y sencillo a la vez. Un espacio de fundación y cambios en el que se encuentra el poema que expresa y teje un manto de agua (porque somos islas) buscando más allá, porque como su voz señala, de forma intertextual y cultural, quien no cree en esta Reina… muere aquí.









5/07/2017

La otra penelope









Sentada recibo en la gloria
ese viento
El odio al prójimo saca a las personas del mundo
Aferrada a Ítaca, venero la soltura del agua…
de ahogo en ahogo
todas las tardes doce anillos me regalan la paz
Secreto en do mayor que Helena…
Celebramos así caraíta trópico del beso y de la sangre
Con la gloria de ese viento
sentada decoro de la misma raíz de espejos la casa.
Y la casa es palabra
Y la casa es un diálogo...
infinitas palabras
pegadas a los cuerpos y los colores
Color en ríos/cuerpos/tiempos/
Voces de espejos…
Alerta uno:
- Ítaca: Un flaquísimo cadáver…eres
- Penélope: No. Soy la que te ama,
- Ítaca: Descompuso tu seda aquél que vino a buscarte
- Penélope: No… sobrevengo y soy como pase de Diosa (soy Penélope la rara)]
-Ítaca: Pero estás aquí y desnuda te me lanzas
- Penélope: Y, sí porque soy criatura de mar/hechura en isla, vengo]
Alerta dos:
Una voz en celo…
Condición de luna
Maldito este viento,
Malditas las aguas
-Penélope: Calla que una sola vocal caribe no muera
-Helena: Sí, me quitaron el sitio, Ítaca ganó la batalla
-Penélope: Calla, te digo, ya sabes que te quiero, pero la noche estaba heavy.]
La policía se tiró calle al medio
dejó a todos sordos con su sirena.
City College cambia de dueños
No cabe dudas que Ítaca, tú y yo sobramos
Cuando intenté un…” salve llenaeres” de gracia
los bodegueros del Alto Manhattan regaron de sal
los campos santos
No pido conformidad, Helena ¿Recuerdas cuánto jugamos en el patio?]
Nuestras madres y tías...
se ocuparon del caldo.
Ellas y nosotras…todo el mundo
Entonces no había ni Kellogg de trigo marrón
ni cereal blanco
Bailemos tocándonos
cuando no haya cuerpo
ni huesos, ni paz ni escándalos
Nada en existencia,
nada en la memoria
¿Qué hacer?
Digamos con palabras
la coquetería de nuestros esqueletos
nadie debe saber de qué pandemonio está hecha nuestra masa
Por Dios, Helena, pon en mis manos de caraíta
soltura/lo que te sobre-sale/y a pesar, guardas…
dame tu zanja de medidas doradas.
Dame a Simona.
- Ítaca: "Coge cuadre mami": Demasiado bella para sobrevivir
- Penélope: No intervengas, Ítaca
- Ítaca: Miles de historias para mi exilio
desde Matogrosso hasta Berlín
- Ítaca: Orgías vivas, conflicto y ser
- Helena: ¡No encuentro mi sitio, Ítaca!!
- Ítaca: Tu sitio y lápida soy yo.
- Epístola nocturna registran las llagas
(la de poetas libadores…)
festín de pavitas en sus gravey…
Ambientación y música: 
Ellis Regina, Kinito Méndez, Fausto Rey, Edith Piaf
Posiciones: Helena abajo,
Penélope arriba.
Ítaca es la alfombra (tierra)
Fréneles, espejos y ríos: Ítaca y Penélope
Ruta:
Mi Penélope lee la baraja a Hillary.

https://www.viceversa-mag.com/para-leer-la-otra-penelope/



De paso por el circo







De paso por el circo



Se ha removido la témpera

No se denomina calabozo pendiente ruido

al nombre por el cual responde la bastonera del coso

Tampoco es estupor, va conmigo cada prado de sangre

y aquí lo abordo

Pasa confiada, lo defino, la voz extraña

Su procedencia segura es la casa suya

La que ofrece a mis paredes de carne

-palabrada obsoleta, abyecta-

Tampoco la casa nuestra aprendiendo

la maniobra de nosotros

-La sangre que cae estos ojos la ven-

Pasa en la témpera que de noche

en la 4ta rastrea el minuto sin piedad

lo que queda cuando el dolor es técnica, aguaje

Un poema comatoso pasa de largo

Una planta de disolventes estalla de golpe

Alguien cierra sus puños en atención a la cara

que toda puerta ofrece

Cuenta frívolamente otros tres golpes

Cada una de mis prótesis difama de la otra

alguna sal en exilio de mi talle -le responde-

se ha removido la témpera

los estados son el choque inducido aquí

-el puente medio-Y eso, que voy de paso por el circo

Me rebelo del sueño a la manía, mi codo pulsa

Mi mano manca va en sed de fórmulas

De azuquitas se abastece el júbilo

en la ausencia de la otra carne -disolventes-

a tono y golpe inscrito

En el papiro de Ebers de los estados

De lo artificial a las heridas

asomo fluvial con sabor a vainilla

[La palabrada de estos juegos]



Miriam Ventura

Estados Alterados (poemas desde la sala de espera)



La Mano News Editor 2016. NY


La trasciendo




Toda carnosidad al borde suelta
Pequeños demonios al filo de mi abdomen
Lo vital me persigue en estado de cierre
Como última mentira
Desnivel de auras
Como el tango de mis trastes
Una y otra vez el blusón blanco trasnochado
Cansado del bolerismo de mi cuerpo
Nada que ver lo que sentimos
Genial o canceroso un dedo mide los remiendos de Freud
Lanzándome en el pozo
Inusual el poema avaro hasta erógeno
Guarda de mi la otra memoria
La que en brotes añicos retorna al perchero viejo
¡Ay! Textura rechoncho sintagma
Nada más lejos y cerca que la solidez del tiempo
Eso vital que me persigue
A mi carne no la llenen de resortes
Por hazaña biológica a la sartén he resultado fuerte
Por instintiva y fuerte a la sartén
donde hábilmente colocaron las piezas
la trasciendo.

Miriam Ventura
Claves para fantasmas
NY, 1996

De influencias: Literatura, Haití y Republica Dominicana





                               Pedro Julio Mir Valentin(1913-2000)

             Poeta Nacional de la Republica Dominicana
 Autor de una obra relativamente breve, pero contundente. 

"Hay un país en el mundo", su poema mas masificado.
De influencias: Literatura, Haití y Republica Dominicana
Se ha comentado la influencia de los poetas cubanos en la literatura dominicana, sin embargo, un vistazo a los poetas haitiano especialmente los de la Centuria Veinte, deja ver y reconocer elementos comunes.
La influencia de la literatura cubana en la dominicana no es la única, pues algunas “coincidencias" hacen pensar también en los poetas haitianos. 
Nombres que hablan del origen y de la poesía como punto común que los une e identifica: Anthony Phelps, Pedro Mir, Rene Depestre, Freddy Galtón Arce, Manuel Rueda, Jacques Roumain, Aida Cartagena Portalatín.
Incluso algunos de los poetas nacidos en los 40’y 50’ (“baby Boomer”) tienen puntos de conexión, por ejemplo, Tony Raful, Mateo Morrison y, claro está hay que nombrarlo a Jacques Viau, además de algunos otros poetas haitianos y/o franceses de cuya lectura se nutrieron y nutren muchos poetas dominicanos coincidentes en la centuria más turbulenta y definitoria de la humanidad.(MV)

 

Anthony Phelps 
Haiti, 1928

Poema

Pero dónde pero dónde
adónde se va a retumbar la tormenta
Pero dónde pero dónde
adónde se va a aullar el viento
viento revocador tumbador de estrellas
Había una vez una Ciudad
Había una vez un País
Cuando la boca como luna soñadora
esconde la cara bajo las palabras
Cuando la vida en ropas de Príncipe
voltea la espalda a la ventana
hasta el sol
hasta el sol está desnudo
Había una vez un País
Había una vez una Ciudad
Pero dónde pero dónde
Pero dónde
Mi memoria tiene tanto dolor
de garganta

Nació en Puerto Príncipe . Vivio exiliado casi toda su vida
Fue cofundador del grupo poético Haití Littéraire en 1962, que marcó un
hito en las letras de su país. Destaca también su obra Méme le soleil est nu.


René Depestre 1926


René Depestre

Haiti 1926

El caos haitiano

A Yvonne Bador

Abierta está una desdicha-tigre
entre la vida y yo: ¿puede uno
dominar el caos haitiano de sus días?
¿puede uno contener en sus venas de nómada
el flujo existencial de tiempos de soledad?
todo el ultramundo mundial de nocturna desolación
sigue ofreciendo brazos de mar que cruzar.
Un mal-estar no interrupto se enrosca sin fin
en adiós de ternura al golfo de Jacmel.
                                                             Uno puede pasar su vida de poeta vencido
                                                             exiliado en los siete días de la semana.
                                                             Teniendo ante mí los años contados,
                                                             soy el caballo sudoroso de mis raíces.
Ceremonia de los adioses
A Sophanna y Miguel Igout 

He aquí su vida llevada por el flujo magnético
que regula sus días y sus viajes de poeta;
un trote de burro en camino de cabras
un vuelo espiral de aeroplano sobre
el viejo cementerio marino de infancias
un tratado de erotismo chino justo antes
de irse en los gritos de amor de las mujeres,
de la campana basilical al carillón
vaciado en el metal en fusión de la mujer.
El porvenir pereció en la frente del viajero.
El horizonte se fue, quedó solo en el mundo:
¿qué tiempo de esperanza hará en el país natal?
Un radiante otoño de sabiduría responde
al espíritu protegido contra la morriña.
Muy de mañana corre a lomos de rucio
por tortas de yuca y leche del recuerdo.
Con el cuerpo cerrado a utopías de presa toma
la senda de la vida donde todo se envida.
Un gran jardín de ensueño aporta a sus trabajos
el embeleso de un perpetuo mes de junio.
Es memoria de la vida y de la muerte.
Es el acmé adulto culmen de la madurez.
En la tarde del retorno al polvo
la poesía de un eterno sol del membrillo
abre sus exequias al adiós de las mujeres.
Brillará su sol largo tiempo en sus cenizas.
Retorna al limo loco del bien y del mal:
a su vez se extingue en el lecho de tinieblas
sobre sus islotes de sombra cae sin piedad la noche.

Poeta, novelista y ensayista.
Cursó estudios en Francia, de donde fue expulsado. Sufrió
cárcel en el régimen dictatorial de François Duvalier. Durante
dos décadas vivió exiliado en Cuba. Es autor de Mineral negro (1962), Poeta en Cuba (1976)
El palo ensebado (1979) y Hadriana (Premio Renadout 1988) Novelas 



Jacques Roumai
(1907-1944)

Jacques Roumain 
Puerto Principe, 1907

Poema

África he guardado tu recuerdo África
estás en mí
como la astilla en la herida
como un fetiche tutelar en medio de la aldea
Haz de mí la piedra de tu honda
de mi boca los labios de tu llaga
de mis rodillas las columnas rotas
de tu humillación
Sin embargo
no quiero ser más que de vuestra raza
obreros campesinos de todos los países...
obrero blanco de Detroit peón negro de Alabama
pueblo innumerable de las galeras capitalistas
el destino nos yergue hombro con hombro
y renegando del antiguo maleficio
de los tabúes de la sangre
pisamos los escombros de nuestras soledades
Si el torrente es frontera
arrancaremos al declive su cabellera irrestañable
Si la sierra es frontera
romperemos la mandíbula de los volcanes
que refuerzan las Cordilleras
y la llanura será la explanada de la aurora
donde reunir nuestras fuerzas descuartizadas
por la astucia de nuestros amos
Como la contradicción de los rasgos
se resuelve en la armonía del rostro
proclamamos la unidad del sufrimiento
y de la rebelión
de todos los pueblos en toda la superficie de la tierra
y mezclamos el cemento de los tiempos
fraternales
en el polvo de los ídolos.

Nació en Puerto Príncipe en 1907. Fue asesinado
en plena lucha política en 1944. Algunas de sus obras son consideradas
maestras como, la titulada Bois d'ébéne y Gouverneurs de la rosée.  

Jacques Viau (1942-1965)
Jacques Viau Renaud
Nada permanece tanto como el llanto VII

Hemos ido acumulando corazones en nuestro corazón,
palabras en nuestra voz quebrantada por azadones.
Hemos dejado huellas por todos los caminos
y algunos de nosotros ya no estamos.
Hemos ido de manos con las sombras.
Nuestro andar es un grito estacionado.
Por cada paso, un día que transcurre.
Por cada palabras, mil palabras que vocifera la prole.
¿Qué será de nosotros después de esta larga travesía?
Poco importan si el mármol o la piedra eternizan
nuestro corazón de húmedo barro.
Nos basta con que nuestra voz perdure en la voz
del amigo, en la del compañero de rutas que nos tendió
la mano cuando se aproximaba la caída.
Hemos llenado muchos de los vacíos que nos legaran.
A otros toca llenar los que nosotros dejamos.
Apenas tuvimos tiempo para remendar la herencia.
¿qué corazón irá nuestro corazón a depositarse?
¿A qué silbido irá nuestro silbo a renovarse?
Nada sabemos,
cumplimos una jornada que empezó antes que nosotros
y que no concluirá con nosotros.

Jacques Viau nació en Puerto Príncipe en 1942. Perteneció a una
familia de perseguidos políticos que se refugiaron en Santo Domingo.
Fue abatido durante las insurrecciones de 1965 cuando aún no había
cumplido veintitrés años.




















Hay un país en el mundo


 



Hay un país en el mundo
colocado
en el mismo trayecto del sol,
Oriundo de anoche,
Colocado
en un inverosímil archipiélago
de azúcar y de alcohol.
Sencillamente liviano,
como un ala de murciélago apoyado en la brisa.
Sencillamente claro,
como el rastro del beso en las solteras antiguas.
o el día en los tejados.
Sencillamente frutal, fluvial. Y material. Y, sin embargo
sencillamente tórrido y pateado
como una adolescente en las caderas.
Sencillamente triste y oprimido.
Sinceramente agreste y despoblado.
En verdad.
Con dos millones suma de la vida
y entre tanto cuatro cordilleras cardinales
y una inmensa bahía y otra inmensa bahía,
tres penínsulas con islas adyacentes
y un asombro de ríos verticales
y tierra bajo los árboles y tierra
bajo los ríos y en la falda del monte
y al pie de la colina y detrás del horizonte
y tierra desde el cantío de los gallos
y tierra bajo el galope de los caballos
y tierra sobre el día, bajo el mapa, alrededor
y debajo de todas las huellas y en medio el amor.
Entonces es lo que he declarado.
Hay un país en el mundo
sencillamente agreste y despoblado.
Algún amor creerá
que en este fluvial país en que la tierra brota,
y se derrama y cruje como una vena rota,
donde el día tiene su triunfo verdadero,
irán los campesinos con asombro y apero
a cultivar, cantando su franja propietaria.
Este amor
quebrará su inocencia solitaria.
Pero no.
Y creerá que, en medio de esta tierra recrecida,
donde quiera, donde ruedan montañas por los valles
como frescas monedas azules, donde duerme
un bosque en cada flor y en cada flor de la vida,
irán los campesinos por la loma dormida

a gozar forcejeando con su propia cosecha.

Este amor

doblará su luminosa flecha.

Pero no.

Y creerá

que donde el viento asalta el íntimo terrón

y lo convierte en tropas de cumbres y praderas,

donde cada colina parece un corazón,

en cada campesino irán las primaveras

cantando entre los surcos su propiedad.

Este amor

alcanzará su floreciente edad.

Pero no.

Hay un país en el mundo

donde un campesino breve, seco y agrio

muere y muerde descalzo su polvo derruido,

y la tierra no alcanza para su bronca muerte.

¡Oídlo bien! No alcanza para quedar dormido.

Es un país pequeño y agredido. Sencillamente triste,

triste y torvo, triste y acre. Ya lo dije

sencillamente triste y oprimido.

No es eso solamente.

Faltan hombres

para tanta tierra. Es decir, faltan hombres

que desnuden la virgen cordillera y la hagan madre

después de unas canciones.

Madre de la hortaliza.

Madre del pan. Madre del lienzo y del techo.

Madre solícita y nocturna junto al lecho...

Faltan hombres que arrodillen los árboles y entonces

los alcen contra el sol y la distancia.

Contra las leyes de la gravedad.

Y les saquen reposo, rebeldía y claridad.

Y hombres que se acuesten con la arcilla

y la dejen parida de paredes.

Y hombres que descifren los dioses de los ríos

y los suban temblando entre las redes.

Y hombres en la costa y en los fríos desfiladeros

y en toda desolación.

Es decir, faltan hombres.

Y falta una canción.

Miro un brusco tropel de raíles

son del ingenio

sus soportes de verde aborigen

son del ingenio

y las mansas montañas de origen

son del ingenio

y la caña y la yerba y el mimbre

son del ingenio

y los muelles y el agua y el liquen

son del ingenio

y el camino y sus dos cicatrices

son del ingenio

y los pueblos pequeños y vírgenes

son del ingenio

y los brazos del hombre más simple

son del ingenio

y sus venas de joven calibre

son del ingenio

y los guardias con voz de fusiles

son del ingenio

y las manchas del plomo en las ingles

son del ingenio

y la furia y el odio sin límites

son del ingenio

y las leyes calladas y tristes

son del ingenio

y las culpas que no se redimen

son del ingenio

vente veces lo digo y lo dije

son del ingenio

"nuestros campos de gloria repiten"

son del ingenio

en la sombra del ancla persisten

son del ingenio

aunque arroje la carga del crimen

lejos del puerto

con la sangre y el sudor y el salitre

son del ingenio.

Plumón de nido nivel de luna

salud del oro guitarra abierta

final de viaje donde una isla

los campesinos no tienen tierra.

Decid al viento los apellidos

de los ladrones y las cavernas

y abrid los ojos donde un desastre

los campesinos no tienen tierra.

El aire brusco de un breve puño

que se detiene junto a una piedra

abre una herida donde unos ojos

los campesinos no tienen tierra.

Los que la roban no tienen ángeles

no tienen órbita entre las piernas

no tienen sexo donde una patria

los campesinos no tienen tierra.

No tienen paz entre las pestañas

no tienen tierra no tienen tierra.

País inverosímil.

Donde la tierra brota

y se derrama y cruje como una vena rota,

donde alcanza la estatura del vértigo,

donde las aves nadan o vuelan, pero en el medio

no hay más que tierra:

los campesinos no tienen tierra.

Y entonces

¿De dónde ha salido esta canción?

¿Cómo es posible?

¿Quién dice que entre la fina salud del oro

¿Los campesinos no tienen tierra?

Esas es otra canción. Escuchad

la canción deliciosa de los ingenios de azúcar

y de alcohol.

Procedente del fondo de la noche

vengo a hablar de un país.

Precisamente

pobre de población.

Pero no es eso solamente.

Natural de la noche soy producto de un viaje.

Dadme tiempo coraje para hacer la canción.

Y éste es el resultado.

El día luminoso

regresando a través de los cristales

del azúcar, primero se encuentra al labrador.

En seguida al leñero y al picador de caña

rodeado de sus hijos llenando la carreta.

Y al niño del guarapo y después al anciano sereno

con el reloj, que lo mira con su muerte secreta,

y a la joven temprana cosiéndose los párpados

en el saco cien mil y al rastro del salario

perdido entre las hojas del listero. Y al perfil

sudoroso de los cargadores envueltos en su capa

de músculos morenos. Y al albañil celeste

colocando en el cielo el último ladrillo

de la chimenea. Y al carpintero gris

clavando el ataúd para la urgentemente,

cuando suena el silbato, blanco y definitivo, que el reposo contiene.

El día luminoso despierta en las espaldas de repente, corre entre los raíles,

sube por las grúas, cae en los almacenes.

En los patios, al pie de una lavandera,

mojada en las canciones, cruje y rejuvenece.

En las calles se queja en el pregón. Apenas

su pie despunta desgarra los pesebres.

Recorre las ciudades llenas de los abogados

que no son más que placas y silencio, a los poetas

que no son más que nieblas y silencio y a los jueces

silenciosos. Sube, salta, delira en las esquinas

y el día luminoso se resuelve en un dólar inminente.

¡Un dólar! He aquí el resultado. Un borbotón de sangre.

Silenciosa, terminante. Sangre herida en el viento.

Sangre en el efectivo producto de amargura.

Este es un país que no merece el nombre de país.

Sino de tumba, féretro, hueco o sepultura.

Es cierto que lo beso y que me besa

y que su beso no sabe más que a sangre.

Que día vendrá, oculto en la esperanza,

con su canasta llena de iras implacables

y rostros contraídos y puños y puñales.

Pero tened cuidado. No es justo que el castigo

caiga sobre todos. Busquemos los culpables.

Y entonces caiga el peso infinito de los pueblos

sobre los hombros de los culpables.

Y esa es mi última palabra.

Quiero oírla. Quiero verla en cada puerta

de religión, donde una mano abierta

solicita un milagro del estero.

Quiero ver su amargura necesaria

donde el hombre y la res y el surco duermen

y adelgazan los sueños en el germen

de quietud que eterniza la plegaria.

Donde un ángel respira.

Donde arde una súplica pálida y secreta

y siguiendo el carril de la carreta

un boyero se extingue con la tarde.

Después no quiero más que paz.

Un nido de constructiva paz en cada palma.

Y quizás a propósito del alma

el enjambre de besos y el olvido.


English Version

There is
a country in the world
            situated
right in the sun's path.
A native of the night.
            Situated
in an improbable archipelago
of sugar and alcohol.
            Simply
light,
like a bat's wing
leaning on the breeze.
            Simply
bright,
   like the trace of a kiss on an elderly
maiden
      or daylight on the roof tiles.
            Simply
fruitful. Fluvial. And material. And yet
simply torrid, abused and kicked
like a young girl's hips.
Simply sad and oppressed.
Sincerely wild and uninhabited. [End Page 850]
In truth.
With three million
            life's sum total
and all the while
            four cardinal cordilleras
and an immense bay and another immense bay,
three peninsulas with adjacent isles
and the wonder of vertical rivers
and earth beneath the trees and earth
beneath the rivers and at the edge of the forest
and at the foot of the hill and behind the horizon
and earth from the cock's crow
and earth beneath the galloping horses
and earth over the day, under the map, around
and underneath all the footprints and in the midst of love.
Then
   it is as I have said.
               There is
a country in the world
simply wild and uninhabited.
Some love will think
that in this fluvial country in which earth blossoms,
and spills over and cracks like a bursting vein,
where day has its true victory,
the farmers will go amazed with their spades
to cultivate
      singing
            their strip of ownership.
This love
will shatter its solitary innocence.
               But no.
And it will think
that in the midst of this swollen land,
everywhere, where mountains roll through valleys
like fresh blue coins, where a forest
sleeps in each flower and in each flower life,
the farmers will walk along the sleeping ridge
to enjoy
      struggling
            with their own harvest. [End Page 851]
This love
will bend its luminous arrow.
            But no.
And it will think from
where the wind buffets the inmost clod of earth
and transforms it into flocks of peaks and plains,
where each hill seems a heart,
in each farmer spring upon spring will go
singing
      among the furrows
            his land.
This love
will reach its flowering Age.
            But no.
There is
a country in the world
where a farmer, cut down,
withered and bitter
            dies and bites
barefoot
      his defeated dust,
lacking enough earth for his harsh death.
Listen closely! Lacking earth to go to sleep in.
It is a small and beleaguered country. Simply sad,
sad and grim, sad and bitter. I've already said it,
simply sad and oppressed.
And it's not that alone.
            Men are needed
for so much land. That is, men are needed
to strip the virgin cordillera and make her a mother
after a few songs.
      Mother of vegetables.
Mother of bread. Mother of the fence and the roof.
Caring and nocturnal mother at the bedside . . .
Men are needed to fell the trees and then
to raise them high against the sun and distance.
Against the laws of gravity.
And to take from them rest, rebellion and light.
And men to lie with the clay
and leave her giving birth to walls.
            And men
to come to understand the river gods
and to raise them trembling in the nets. [End Page 852]
And men on the coasts and in the icy
            mountain passes
and in all desolation.
That's right, men are needed.
         And a song is needed.
Emerging from the depths of the night
I have come to speak of a country.
            It so happens
poor in population.
      But
       it's more than that
A native of the night, I am the...

Notas:

Los datos para esta recopilación han sido tomados desde los siguientes links


http://www.jornada.unam.mx/2010/01/31/sem-cuatro.html

https://www.marxists.org/espanol/tematica/literatura/viaurenaud/permanenciadlelllanto.pdf

http://ile-en-ile.org/phelps/

http://www.cerisepress.com/02/06/four-overdue-poems-about-the-caribbean-sea-by-rene-depestre/view-all

https://muse.jhu.edu/article/6295

Nota 2
Este es un trabajo en progreso, otras entregas integran voces femeninas de RD con conexiones de alto calibre entre poetas dominicanas otrora radicadas en EEUU, con poetas estaounidenses, chilenas, espanolas, uruguayas y del caribe ingles. Nos veremos juntitas con el ulular del buho de Sylvia Plath.
https://muse.jhu.edu/article/6295

THE ANGER OF HER LOVE: MIRIAM VENTURA’S POETRY



The space inhabited by feminine poetry is full of vapid ladies who even in old age spout sentimental idiocies or mystical nonsense. Very few seem to be involved with the reality existing outside the lyrical ego. But in Miriam Ventura’s poetry we find a new discourse, a refreshing “anger of love”, not coy, playful, loud and mocking. In Poemas de la Reina del Bronx River (Santo Domingo: Editora Nacional, 2009) she creates a verbal flow of epic proportions—104 poems in 14 sections—and builds an imaginal reality based in a dual concrete reality—the Bronx and her own island, the Dominican Republic. She installs a personal cosmogony with which, however, anyone who has undergone the experience of what Ventura calls “transnationality” can identify: the experience of being uprooted, of migration, of diaspora. Thus, Ventura places her poetic alter ego—the Queen of the title—within a simultaneously mythical and historical time. A difficult collection of poems, which could have been turned into several books, but is solidly built around a thematic unity while allowing for innumerable digressions.

The kind of poetry that prepares us for the inevitable change that death constitutes, and that Ventura confronts with picaresque insouciance as in the poem “He aquí todos mis bienes” (Here are all my Possessions) in which she lists all her possessions and gives instructions on how to dispose of them. A poetics of cruelty, supporting a feminine identity which encompasses the infinite fierceness of a Queen of Hearts or an Elizabeth I, and the innocence of an Alice falling through the whole or an Antonin Artaud, trapped in his schizoid visions. A queen who can be dethroned with a chess move. A Queen who knows she will disappear. A Queen who recognizes an integral component of every feminine psyche: the androgynous voice she carries within. An imaginary Queen, whose watery empire simultaneously stands for inexorable temporality and the triumph of the Word over immanence? And also, a Queen who does not take herself seriously, who mocks herself, her minions and even the world she has so laboriously built. Her Bronx River is really a polluted stream, the recipient of industrial waste from the more than a thousand factories lining its borders. Ventura has actively participated in the task of cleaning and restoring her beloved river’s environment.

In Ventura’s metaphors and images there exists the deliberate intention of challenging the reader to decipher erudite allusions to her adopted religion’s ceremonies, African and Caribbean foods, rituals of obscure cults, unknown geographical zones. Her style is characterized by a verbal alchemy which transforms common shapes and objects into surprising constructions. For example “Duró más de once meses/ quitándole las frazadas al hielo” (She spent more than eleven months/ taking the blankets off the ice), from the poem “Sumario de crónicas” (Summary of Chronicles). At times her style fills with a biting humor which observes, registers and exposes the some times sordid underside of daily experience.

Thee great themes define the collection. The principal symbols: water and the moon, continual change, as in the philosophical theories of Tales and Heraclitus. The trickery of ginocentric control: a Queen who rules from the center of her empire but knows such rule is temporary. A changing, fluid empire, inhabited by humble fish and legendary creatures. The need to manipulate a fatal biology over which she nevertheless takes control through the use of words. Ventura refers to Artaud, but she is closer to Vicente Huidobro, the great Chilean poet whom she resembles in terms of sensibilities. Both, masters of verbal alchemy. Listening to her as she reads, one becomes aware of the degree of verbal magic she has achieved: the word games and arresting images become less important than the mesmerizing rhythm and the melody. As the immortal Verlaine said: all poetry must aspire to the condition of music. Let us say: direct communication, pure sound. I have never read a female Caribbean poet that could create such a complete imaginal universe as Miriam Ventura’s.

I want to close this brief commentary by quoting from Basilio Beillard’s excellent review for Diario Digital RD : “I invite you to read this book, which reads as an anthology of chance and a verbal body which will remain within Dominican poetry as a vital point of inflexion..” But I disagree with his statement that it is “a female voice that sighs”. Ventura does not write from biological parameters, that is, she does not produce stereotypically female poetry. She is a poet who celebrates her own trangressive existence, implacable with her binoculars, propelled by the anger of her love.


Alfredo Villanueva Collado


5/04/2017

De cómo se boycotea en periodismo...











¡He jugado en todos estos días digamos, la doble agente, -ajajaja- cuánto se aprende! Y cómo me he divertido con gente que aún piensa estamos en los 90’. ¡Ay si no fuera por estos momentitos!
 Quisiera vivir 100 años. No quiero que llegue el fin del mundo, pero si llega que sea con lo que quede de esta gente. ¿De verdad creen pueden engañarme?
De verdad piensan que soy tonta, o al menos la de antes, la de veinte años atrás?
Si llegara el fin del mundo, el apocalipsis, si me lo anunciaran hoy, volvería a decir lo mismo: desearía y a pesar, estar con ellos, al menos a su lado el diluvio, el apocalipsis, el fin del mundo tendría veinte años de retraso...
En esta foto estoy "sabuesa", bruja, agente 007, como la Reina del Bronx River. En esta foto estoy toda Sherlock Holmes femenina y, Don Arthur Conan, hahjajaja estaría orgulloso de mi.
Ah!  el 8 como el 10 es un gran número en la cábala judía, pero lo negativo que tiene es la propensión a lo material, a tratar mal a los subordinados, a nunca calmar sus apetencias materiales. Coleguitas, cuidado con el 8 en gremialismo es fatal.(MV)