Outer Door (Calendar of Events)

12/17/2017

El girón poético de la nación

La novelista dominico_
americana Julia Alvarez
Jhon Lawrence Ashbery,
poeta norteamericano fallecido
después de recibir su medalla
a la edad de 90 años

presidente Donald Trump












Por Miriam Ventura

Durante los gobiernos de Barack Obama, se tejieron sueños, ideas, historias. Una prosa cómoda se internó en el corazón de América. ¿Qué pasaría con su glorioso futuro ante la “eventualidad” que resulto en un presidente étnicamente distinto?
 El presidente Obama fue un político que no pensó mas allá. Hizo que América cruzara el rio hacia el progreso, pero no construyo un puente para que otros lo cruzaran. El no sentó fundamentos en su política. Eso le faltaba a Obama, un pensar mas allá del túnel. Como Abraham Lincoln hizo con la enmienda 14 de la constitución, asegurando base legal en actos trascendentales en un momento crucial (como la guerra civil). Obama batallo con la Asociación Nacional de Rifles (NRA) y eso solo sirvió para empoderarlos. Obama no creo un Plan B y mantuvo todo simple sin considerar la cultura de armas del estadounidense. El Forzó Obamacare sin explicar en sinopsis la función, sino que presento un documento tamaño bíblico. Es decir, sentó precedentes sin continuidad.
 El idealismo duro dos términos. Todos nos entusiasmamos, criticamos y celebramos. Cómo no hacerlo? Obama glorificó la utopía. Su sola presencia en la casa blanca ya lo era y aunque en su accionar, su discurso no logro atrapar para todos los americanos esa utopía, continuo adelante y su partido demócrata en nombre de una colectividad que decía representar, termino comprometiéndose con algunas de las características propias de la distopia.
 Manipular y glorificar. La literatura no quedo exenta. Escritores glorificados en la Casa Blanca, reinvindicamiento más que nada simbólico, obnubilador, mientras los libreros de NY cerraban sus puertas
Esa visión tan básica del ex presidente Obama, moldeando el ideal del sueño “logrado” ocurría mientras la industria editorial modificaba sus estrategias. A mes y medio de haber salido de la Casa Blanca, la familia Obama negocio un contrato de 61 millones de dólares por sus memorias. Penguin Random House, se haría cargo.  
 Pasamos página, y en un tormentoso abrir y cerrar de ojos llega la temporada de Donald Trump y el cantar es otro. A partir de las elecciones del 2016, la mal elaborada utopía de los Obama y del partido demócrata, dejan fuera del juego a Bernie Sanders, lo que es aprovechado por Donald Trump. 
 El resto es la incertidumbre en todos los aspectos de la vida de la nación. Incertidumbre de cientos de familias temerosos de la deportación, de los mismos demócratas que jugaron con fuego y encontraron a Trump, y, de los mismos republicanos frente al tuiteo permanente de Donald Trump.
En una América a punto de una crisis existencial aparece el apetito por la poesía, la gente parece interna en sí misma, hay temor en el ambiente y un estado de contemplación casi colectivo. ¿Será que la poesía florece en la crisis?
Acaso por eso se registró a partir de agosto del 2016 un porcentaje elevado de libros (poesía) también un aumento en las ventas de libros electrónicos e impresos. Ese resurgimiento de la poesía se evidencia irónicamente las pocas lecturas públicas, en las suspensiones de eventos en círculos literarios, en espacios abiertos e incluso algunas bibliotecas se han suspendido lecturas. Después de todo la poesía es un acto solitario.
Estos tiempos de Donald Trump convidan a los medios de comunicación a hablar de poesía más de lo habitual. De pronto adquieren vigencia los oficiantes de la llamada poesía terapéutica, sus recomendaciones en los medios abruman como píldoras para gases estomacales. A diario otras voces poéticas autorizadas emiten juicio y hablan de la poesía como alternativa para lidiar con los desencuentros políticos del momento que vive América. Al parecer Donald Trump es el responsable del girón poético de la nación. ¡Quién lo diría!

English Version

The nation’s poetic twist

By Miriam Ventura

During the government terms of Barack Obama, dreams, ideas, stories were woven. A comfortable prose penetrated the heart of America. What would happen to its glorious future in the face of the "occurrence" that resulted in an ethnically distinct president?
President Obama was a politician who did not think ahead. He made America cross the river towards progress, but he did not build a bridge for others to cross. He did not lay foundations in his policy. That was missing with Obama, tunnel thinking. As Abraham Lincoln did with amendment of the constitution, securing legal basis in transcendental acts at a crucial moment (such as the civil war). Obama battled the National Association of Rifles (NRA) and that only served to empower them. Obama did not create a Plan B and kept everything simple without considering gun culture in the US. He forced Obamacare without explaining the function in a synopsis, but presented a bible sized document. In other words, he set precedents without continuity.
Idealism lasted two terms. We were all excited, we criticized, and we celebrated. How would we not? Obama glorified utopia. His only presence in the White House was already a utopia and although in his actions, his rhetoric failed to capture all Americans for that utopia, he continued ahead along with his Democratic party in the name of a collectiveness that claimed to represent, that which ended up committing to some of the characteristics typical of dystopia.
Manipulate and glorify. Literature is not exempt to this maxim. Glorified writers in the White House, a revindication that is merely symbolic, while in NY booksellers closed their doors.
That simplistic vision of former President Obama, shaping the ideal of the "achieved" dream occurred while the publishing industry modified its strategies. A month and a half after leaving the White House, the Obama family negotiated a 61-million-dollar contract for their memories. Penguin Random House, would be in charge.
We turn the page, and in a stormy twinkling of the eyes comes the season of Donald Trump and another story is told. As of the 2016 elections, the poorly elaborated utopia of the Obamas and the Democratic parties leaves Bernie Sanders out of the game, which is what Donald Trump takes advantage of.
The rest is uncertainty in all aspects of the the nation’s life. Uncertainty of hundreds of families afraid of deportation, of the same Democrats who played with fire and found Trump, and, of the same Republicans against the permanent tweeting of Donald Trump.
In an America on the verge of an existential crisis there appears the appetite for poetry, people seem internal to themselves, there is fear in the environment and a state of almost collective contemplation. Could it be that poetry flourishes in the crisis?
Perhaps that is why, as of August 2016, a high percentage of books (poetry) was registered, as well as an increase in the sales of electronic and printed books. That resurgence of poetry is ironically evidenced by the few public readings, in the suspensions of events in literary circles, in open spaces and even some libraries have been suspended readings. After all, poetry is a solitary act.
These times of Donald Trump invited social media to talk about poetry more than usual. Suddenly the officiating of the so-called therapeutic poetry take effect, their recommendations in the media overwhelm as pills for stomach gas. On a daily basis, other authorized poetic voices give judgment and speak of poetry as an alternative to deal with the political disagreements of the moment in which America lives. Apparently, Donald Trump is responsible for the nations poetic twist. Who would've thought!









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