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9/20/2018

El pedazo de la edad que somos : Claves para fantasmas de Miriam Ventura












Lizabeth Paravisini-Gebert
Vassar College


La publicación de este nuevo poemario, Claves para fantasmas, viene a
Los medios de RD y de NY se hicieron eco de este y muchos otros 
textos criticos sobre  Claves para fantasmas 
ratificar la posición cimera de Miriam Ventura en el panorama de la creación
poética dominicana contemporánea.
Entre los poetas jovenes de la república Dominicana sobresale su obra por
su excelente manejo de la técnica como por la complejidad con la que aborda
el desgloce de la identidad de la poeta como escritora y como mujer.
Si buscamos el hilo conductor que ata los varios textos de esta colección,
encontramos la exploración del problema de la ubicación del yo personal y
poético en un mundo circundante cuyas señas quedan claramente marcadas en
los poemas .
Nos habla de este yo poético de su posible pérdida en el anonimato de una
ciudad poblada de fantasmas , en el espejo que refleja una imagen cambiante,
en los brazos de un amante que amenaza con absorberlo todo, en el andamiaje
de una tradición poética masculina..
Que lugar ocupará mi sombra dentro del poema?. Preguntan sus textos. Y la
respuesta que ofrecen es la de la afirmación de una identidad que celebra
su propia multiplicidad, que rehusa definirse como mujer a exlusión de otras
identidades, a la vez que no quiere definirse como no-mujer. En estos poemas
queda señalada una voz poética que se reconoce sin excusas, sin dejes
apologéticos, en todas sus manifestaciones:
"Sé quién soy pero me pierdo, nos dice en "Andamios" . Andamios recorro a
prisa/retórica o término de un juego físico/ se quién soy sin que me ufane
Si bien la elaboración de la "carga de existencias " que lleva a rastro la
voz poética unifica los textos de esta extraordinaria colección. Su primera
parte ofrece una bellísima exploración del yo como celaje, como surtidora de
estrellas, como fantasma en potencia en una ciudad, cuya imagen trazada a
rasgos minimalistas surge sin embargo como una fuerza que no amenaza, sino
mas bien arrulla a la poeta que es su complice:

Bebida de besos vestida de algas
aliviaré a la ciudad con hileras y vudues
De principio la untaré de odios y de avisos
desde el puente hasta las aguas.

La ternura trenzada con la amargura que caracteriza al Santo Domingo que
emerge de estos primeros poemas de la colección (y que recuerda el abrazo
agridulce a la ciudad del conocido cuento de Pedro Peix "El fantasma de la
calle El Conde) descansa sobre una base firme de aceptación de sus
imperfecciones, de los estragos que ha sufrido a lo largo de su historia.
Se reconoce la voz poética en esta ciudad y en esta historia a la vez que se
define como única, producto de una red de vivencias para las cuales la
ciudad ofrece un marco definitorio mas no definitivo

Entre celajes de albahacas ando
como clave de posibles
en lo lívido del viento
experta me guardo en otra música

Vengo del Caribe alzada
Que nadie espere luz desde mi alma.

La segunda parte del libro conjuga los temas emparentados por esencia: el
reto a los dioses que crearon a la poeta dormida unido a la resistencia ante
la dominación erótica:

Si los dioses me inventaron dormida
que el desvelo me posea. Esta sección confirma la identidad retadora ,
segura de si misma, que otorga a los versos de la primera parte una pristina
vitalidad.

No es cassual que la poeta coloque sobre el escenario erótico/religioso esta
afirmación vital del yo.. En “Desnuda ante el santuario", poema donde los
temas primordiales de la coleccón se entretejen, Ventura coloca su cuerpo
vulnerable , desnudo y sin tapujos ante el santuario, en desafío a las
fuerzas religiosas, machistas , políticas que han intentado reducir su
cuerpo "biunívoco" a una serie de signos definitorios señalados por la
violencia.

Intersonoro un gran dolor va a desnudarme
quedo corta para hacer de mi desgarre
argollitas por donde cruza el miedo

Estas imagenes de violencia sexual son negadas por un forcejeo que nos
trastoca al terreno del juego:

Jaque al rey
brindo certera por la reina

Hay en Claves para fantasmas una refrescante negación de lo aceptado, un dar
por hecho que la voz poética no tiene que rendirse ante lo habitual y
cotidiano, una aceptación del yo como siempre redimible-una celebración de
“ésta la que soy sin barniz ni aureola-", que presagia una creatividad
durable, duradera.

Hay en los textos aquí recogidos una voz que anuncia su certeza de ser
multiple, de no claudicar ante las fuerzas que quisieran reducir a "[e]sa o
las tantas que pude ser yo" a lo conocible, a lo unitario. Es la voz de
Miriam Ventura, una "luz emergente" con su carga de existencias a rastros.














Lizabeth paravisini-Gebert  reconocida crítica y estudiosa
de la literature caribeña produjó este trabajo  en los 90'.
Es profesora en Vassar College, recinto de Poughkeepsie, Westchester County.
Gebert ha dedicado varios de sus estudios a la literature dominicana.





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