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12/19/2018

El hombre en medio de la bruma de la historia


El hombre en medio 
de la bruma de la historia





Para considerarte un triunfador no es necesario haber derrotado a nadie, sino sentir que has logrado tus expectativas, sean éstas materiales o espirituales. La peor de las bancarrotas es la de tipo moral, cuando es vestigio de un retardo irreversible.

Se puede ser un viejo a cualquier edad, lo mismo que un joven aguerrido. Está comprobado que la mente es más fuerte que el cuerpo, aún levantes pesas para campeones en el gimnasio.

Pero si nos vemos desde un ángulo de la historia, descubriremos que nuestra suerte ha estado marcada por el trayecto que hemos transcurrido en término de los conflictos que ha vivido la humanidad, como dijo el filosofo Publio Terencio Africano, “nada humano me es ajeno”.

Por naturaleza aprendemos vivir embebidos en lo inmediato, tratando de resolver la cotidianidad, las necesidades básicas. Cuando despertamos es demasiado tarde ante la urgencia de la retroversión.

Lo simple no es tan simple como parece. La mayoría de las veces los niños no lloran por dolor, sino que lo hacen como un medio para comunicar su necesidad. Los animales podrán ser menos inteligentes que el hombre, pero tienen los sentidos mucho más desarrollados. El hombre se pierde en el bosque con una facilidad increíble, avanza en círculo y vuelve al punto de partida, algo que el perro nunca hace.

Inventamos la brújula para no extraviarnos navegando la mar, algo que las aves hacen desde miles de años. Ni siquiera en la vida moderna podemos conducir un automóvil sin el auxilio de un GPS, para transitar ciudades que nosotros mismos construimos, y en las que posiblemente hemos nacido.

Decimos que Dios nos creó a su imagen y semejanza, pero si al burro le permitieran hablar, seguro que argumentaría que no, fue semejante a la suya, y con todo derecho, como en el film “El planeta de los simios”.

Nos creemos maestros de la tierra y creación especial del universo, sin embargo, ninguna otra especie ha sido tan destructiva de la naturaleza como el hombre.

Los volcanes y los terremotos no son un castigo de Dios, son procesos naturales de la tierra para modificar sus estructuras, igual que cualquier ser vivo, semejante a nosotros que tenemos que hacer ejercicios físicos para funcionar eficientemente.

La tierra siempre está temblando porque continuamente se mueven las fallas tectónicas, no importa si lo percibimos o no, para ella somos otro elemento más en su superficie redonda. Pero lanzar una bomba atómica sobre un país, sin considerar que aquellos eran semejantes, aún más, semejantes a la imagen de creador, se sale de lo ordinario y nos convierte en algo alejados de los nobles animales.

La historia nos demuestra que hemos vivido y vivimos una cultura de violencia, y detrás de ella se ocultan los intereses mezquinos de quienes quieren vivir explotando el recurso ajeno. Como remanente genético del modo de sobrevivencia y evolución.

En cada hombre vive un virtual gigante, escondido en la madriguera de su inmoralidad y lo peor es que éste crea que su fatalismo es producto de su pecado.

La peor concepción de la humanidad ha sido el pecado, porque con el pecado se justifica la idea del perdón, cuando en realidad, es juicioso que el individuo se reivindique de sus crimines asumiendo la consciencia de manera responsable ante la sociedad a la que ha perjudicado. Sin embargo, es del dominio de todos, que la fe se ubica por encima de la ciencia o la razón.

Millones de seres humanos renuncian al espacio vital de su limitada vida con la esperanza de ser recompensado después de la muerte.

No importa si fuera la intención, pero esa ideología beneficia y perpetua la miseria, que es el peor de lo pecados.

Una cosa lleva a la otra, después de la Primera y Segunda Guerra Mundial, las potencias envueltas en tal genocidio, llamaron a los países vencidos y a los neutrales, los pobres y a los ricos, con el fin de justificar manera para evitar tales catástrofes a la humanidad, pero no lo hicieron sanamente, sino que establecieron organizaciones mundiales, entre ellas, la Organizacion de las Naciones Unidas ()NU), la  Food and Agriculture Organization of the United Nations (FAO), El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

La mision de estas organizaciones fue la de evitar eventos como la gran depresión de 1929, pero no fue posible evitar las guerras, porque siempre se antepusieron los intereses, los grandes capitales y en segundo plano, la miseria del hombre en países pobres y ricos.

Así terminamos en la presente época con el modelo neoliberal, en la que las guerras de hoy son iguales a las de antes, provocadas por el capital, dólares, petrodólares, u oro de Japón, Rusia, China, los Estados Unidos de América, sin dejar de lado a Inglaterra, Canadá y Brasil.

Lo que indica que a pesar de la prisión que sufrió Nelson Mandela, el asesinato de Martín Luther King, Gandhi y otros mártires, a pesar de la revolución cubana, a pesar de creernos hijos de Dios, continuaremos en el vértice de la muerte, hasta tanto, como hombre comprendamos, nuestros caminos demandan nuevos y profundos recodos.

Editado para su reproducción en https://www.miriamventurajournalism.com

Eramis Cruz es un reconocido activista comunitario, que en su filosofia nos acerca a lo simple desde perspectivas filosoficas y politicas  profundas e interesantes. Cada día se reedita con nuevas militancias, proyectos y metas a favor de la comunidad. Ha publicado varios libros embarcados en la narrative y la reflexión. En su rol de Editor ha creado para beneficio de amantes de la literature y futuros escritores del Alto Manhattan la Editorial Pie de Amigo. Lea mas de Eramis Cruz en su website Acedaasociado.com