7/11/2020

Plataforma cultural del nuevo presidente electo Luis Abinader Corona




Aqui hay de todo con mucho y por demas...


Impulsar una revolución cultural para los jóvenes posibilitando su acceso al aprendizaje de las Bellas Artes, a través del fortalecimiento de la enseñanza en los centros escolares públicos; ampliar el acceso a los niveles de especialización; fortalecer el Sistema Nacional de Escuelas de Bellas Artes, y ampliar su presencia en las provincias.

Crear centros culturales en las provincias que no tienen, con el objetivo de que la ciudadanía y particularmente la población joven puedan canalizar sus inclinaciones y talentos artísticos, mantener sus legados culturales y sostener su identidad.

Desarrollar un programa de becas culturales para jóvenes que deseen estudiar carreras afines con el quehacer artístico y la gestión cultural como literatura, música, pintura, cine, danza, arquitectura, teatro, etc.

Fortalecer el programa de incentivo a la promoción cultural “Proyectos culturales” favoreciendo aquellos elaborados enteramente por jóvenes, sometidos al Ministerio de Cultura y aprobados mediante concurso de oposición, con bases claras y con los elementos de monitoreo, seguimiento y evaluación transparentes y precisos.

Apoyar la difusión artística con la creación o fortalecimiento de grupos de diferentes disciplinas que puedan generar industrias culturales sostenibles y capaces de convertirse en la fuente de ingresos de estas personas jóvenes y sus familias.

Promover la creación de grupos musicales tales como bandas, orquestas, conjuntos, etc. Compañías teatrales, de títeres y de entretenimiento, grupos de danza moderna, contemporánea, folclóricos y demás ritmos proveyéndoles las utilerías artísticas, instrumentos y formación continua, con la finalidad de promover el arte al más alto nivel.

Diseño y ejecución de un Plan de Fomento a la Lectura, a desarrollarse en alianza estratégica con el Ministerio de Cultura, el Ministerio de la Juventud y el Ministerio de Educación a fines de aportar a mejorar nuestro sistema educativo y a hacer a nuestros jóvenes más competentes.



Transparentar los premios que se organizan desde el Ministerio de Cultura en todas las áreas para garantizar que los y las jóvenes puedan participar sin miedo a ser excluidos.

Visibilizar, fomentar, promover las manifestaciones folclóricas tradicionales (palos, mangulina, gagá, etc.) mediante el apoyo, incentivo y seguimiento a las instituciones que luchan por mantener vivas nuestras tradiciones y legado identitario.

Respaldar la innovación, mediante el apoyo a las últimas tendencias en cuanto a la creación artística juvenil (“performance”, música urbana, etc.), Bajo unos lineamientos y principios artísticos que les permita un disfrute estético de alto valor cultural.

Incentivar a jóvenes cineastas mediante la creación de un premio al mejor guion cinematográfico escrito por una persona dominicana entre 18 y 35 años, con la posibilidad de que el Ministerio de Cultura ayude a la producción de la potencial película, según lo establecido en la Ley de Cine.

Revisar los presupuestos existentes para los festivales de teatro nacional, internacional, y privados de manera que se incentive la creación teatral entre jóvenes.

Convertir el Consejo Nacional de Cultura en un organismo determinante en la formulación de la política cultural del Estado e incorporar los sectores que aún no forman parte de ese organismo.

Propiciar la participación en las comunidades de sectores artísticos, literarios y culturales en general, en la elaboración de políticas culturales.

Retomar el sentido y razón de ser del Ministerio de Cultura, eliminando una estructura burocrática sin propósitos, objetivos ni respuestas sociales desde la visión del arte y la cultura.

Formular y ejecutar una política de apertura a espacios museográficos que abarquen no sólo los bienes históricos antiguos sino los bienes más contemporáneos que forman nuestra identidad cultural.

Hacer los acuerdos necesarios para que se garantice que todas las instituciones de educación superior destinen parte de su presupuesto al desarrollo cultural y turístico del país; y otro para que todas las alcaldías posean un departamento cultural orientado a las concepciones de cultura y desarrollo

Reorganización orgánica y funcional del Ministerio de Cultura a nivel nacional, desconcentrando la sede en Santo Domingo y ampliando su presencia en el país, según un estudio de necesidades en materia de cultura.

Establecer como asunto prioritario un amplio acuerdo entre los ministerios de Cultura y Turismo, con el objetivo de fomentar la creación de empleos a través de las industrias culturales creativas.

Incentivar, desarrollar y promover la industria cultural, motorizando y posicionando la economía naranja.

Fomentar el turismo cultural como fuente de desarrollo económico y medio para promocionar y mostrar nuestra cultura nacional en todo el mundo.

Realizar investigaciones en los ámbitos de la cultural para el conocimiento y la divulgación de los valores de nuestra identidad.

Revisar el currículo preuniversitario para fortalecer la enseñanza de las Bellas Artes en todos los niveles escolares y el conocimiento de nuestra cultura.

Consolidar los acuerdos con la universidad estatal y las universidades privadas para el desarrollo de proyectos y programas orientados a la información y la investigación en los ámbitos culturales.

Continuar con la ampliación del Sistema de Escuelas Libres en barrios y comunidades de todo el país, integrando los proyectos de formación artística dispersos en otras dependencias del Estado.

Fomentar la creación de industrias culturales y creativas mediante el respaldo técnico y financiero al sector.

Elaborar mecanismos institucionales que estimulen al sector privado a invertir en el fomento y desarrollo de la cultura y el arte.

Mantener la infraestructura cultural existente y crear nuevas instalaciones en los lugares donde no existan, en coordinación con el sector privado, mejorando la gestión administrativa y la capacidad técnica.

Impulsar una política integral para el desarrollo de la artesanía nacional, incluyendo la diversificación, la formación técnica de artesanos y artesanas, y la promoción y explotación de nuevos mercados, entre otras acciones.

Incorporar a los proyectos y planes de desarrollo de la cultura nacional comunidades de dominicanos en el exterior, sobre todo en lugares donde radica un número significativo de nacionales dominicanos (Puerto Rico, Madrid, Barcelona, Miami, New York, Boston, etc.); fortalecer la Casa de la Cultura de Nueva York y la creación de vínculos con organizaciones y entidades culturales del Estado.



Crear centros de documentación, físicos y virtuales que contengan material bibliográfico y audiovisual sobre temas de la cultura nacional, en todas las embajadas dominicanas en el exterior.

Elaborar proyectos de vinculación entre los Ministerios de Educación y de Cultura con el objetivo de garantizar un desarrollo adecuado de la juventud dominicana, tanto en la escuela como en la comunidad.

Fomentar la actividad de centros culturales gubernamentales y no gubernamentales.

Descentralizar las acciones culturales, dándoles apoyo a las provincias a través de los Consejos Provinciales y Municipales de cultura, como lo establece la ley 41-00.

Fortalecer, rediseñar, y vincular el desfile nacional de carnaval con la promoción de la imagen del país.

Repensar el incentivo al libro y a la lectura mediante estrategias novedosas de atractivo para los lectores, facilitando la publicación de libros a escritores, realizando concursos; el fortalecimiento y ampliación de la Feria del Libro a nivel internacional, regional y provincial; así como fomentar los talleres literarios y los círculos de lecturas.

Desarrollar un plan de difusión y promoción cultural en toda la geografía nacional y con todas las instancias artísticas dependientes del Ministerio de Cultura, a fin de crear expectativa cultural en el país.

Ejecutar la recién promulgada Ley de Mecenazgo, vigilando su cumplimiento y organización de sus mecanismos, de manera transparente y equitativa, de forma que todas las disciplinas artísticas se sientan representadas.

Revisar la estructura organizacional y funcional del Ministerio de Cultura, optimizando sus puestos y retomando su sentido y razón de ser.

Realizar un plan de promoción de los bienes y servicios culturales tangibles e intangibles

Retomar la recién modificación orgánica de Bellas Artes.

Dividir las funciones rectoras e implementadora del Ministerio de Cultura. A su vez clasificándolas en acciones de difusión artística y acciones de formación artística

Elaborar planes de incentivo y acceso a la actividad cultural con gratuidades para envejecientes.

Revisar la ley 41-00 que crea la Secretaría de Estado de Cultura.

Fortalecer el programa “Proyectos Culturales” de forma que cumpla con las condiciones técnicas y de financiamiento necesarias para lograr un mejor resultado.

Incluir en el sistema educativo a docentes egresados con formación en pedagogía de la escuela de Bellas Artes para garantizar que la enseñanza de estas sea por personal calificado.

Incorporar en la tanda extendida la enseñanza del arte y la cultura

Crear un sistema nacional de formación artística, revisando el modelo existente y mejorándolo, que pueda operar al nivel nacional, provincial y municipal, haciendo sinergia en los municipios con las escuelas de artes reduciendo de esta forma infraestructura, tiempo y recursos humanos.

Evaluar y readecuar el estado de las edificaciones que alojan las instituciones artísticas y culturales que componen el Ministerio de Cultura o que son parte de él.

Fortalecer de un proceso investigativo de nuevas manifestaciones y de reconocimiento y apoyo a estas.

Incorporar estas expresiones culturales en los planes de desarrollo de turismo.

Difundir en la población el conocimiento de estas expresiones culturales.

Crear programas de difusión cultural en barrios y municipios.

Desarrollar programas de estudio y difusión de las Bellas Artes en los barrios como parte de la política de seguridad.

Crear espacios culturales en los barrios de las principales ciudades.

                               





7/05/2020

PEDRO MIR, el poeta contra el dictador Trujillo







MIGUEL ÁNGEL FORNERÍN
Cuando Pedro Mir salió del país en 1947 y se exilió en Cuba, ya era un poeta conocido y también un prosista respetado como se puede ver en la recopilación de los artículos que publicara en “Ayer menos cuarto y otras crónicas” (2000). No se puede negar es que su escritura, como se evidencia en “Poesía y política” (Ibid., 146-148), muestra la doblez ideológica a la que el régimen sometía a todo productor textual que fuera desafecto a su política. En el caso de Mir, su contradicción con la dictadura era más que frontal, pues él se lanzó como poeta social y Trujillo se va a convertir, luego de la Guerra, el hombre que posee la mayor riqueza del país. Defender a los obreros era entrar en contradicción con el patrono Trujillo (Bosch). Este artículo muestra una falsa abdicación del poeta y la crisis de los últimos años en la que Mir se enfrenta a la relación difícil del discurso con la sociedad y de la dictadura con la escritura.
Al llegar Pedro Mir a Cuba en 1947, se encontró que Juan Bosch estaba reclutando combatientes para la invasión de Cayo Confite. Bosch había participado en la Fundación del Partido Revolucionario Dominicano en 1939, movimiento del que fue líder junto a Juan Isidro Jimenes Grullón. En el congreso de 1944, el PRD se dividió. La invasión de Cayo Confite fue un proyecto unitario donde participaban unos 400 dominicanos más 900 combatientes, en su mayoría cubanos y puertorriqueños. Entre los cubanos había gente de distintas tendencias como Rolando Masferrer y Fidel Castro.
El fracaso de este proyecto va a ser descrito por Pedro Mir de esta manera: “Los factores de la política cubana del momento habían encontrado en la ilusión de los dominicanos una oportunidad magnífica para convertir la expedición dominicana en expedición cubana… (Ibid., pág. 314) y concluye: “Cayo Confite fue un fracaso y como tal no ha podido merecer sino el olvido…” (316).
Luego del fiasco de la expedición, Pedro Mir se refugió en Guantánamo en la casa de su abuela paterna Micaela Bulgar (Pérez Shelton, 21). En enero de 1948, fue asesinado el líder de los obreros cañeros Jesús Menéndez. Mir que era su admirador le escribió dos poemas: “Tren de sangre” y “Regreso de Jesús Menéndez a la tierra”. Por la poética que trabajan estos poemas son los primeros textos que conocemos publicados antes de “Hay un país en el mundo (1949). Ellos instalan dos continuidades en su poesía: la primera, si tenemos en cuenta la poesía que Mir escribiera en Santo Domingo, el tema racial y el político-social. La poética de Federico García Lorca parece asomarse en una elegía al estilo de “Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías” (1935); la segunda continuidad es el tema de la caña que será central en “Hay un país en el mundo”. No es de extrañar porque las ideas sociales presentaban el internacionalismo proletario y los temas de Cuba coincidían con los dominicanos y los puertorriqueños. En la segunda década del siglo XX, el Caribe se había convertido en una gran factoría productora de azúcar a favor de las empresas absentistas estadounidenses. Esto hizo que surgiera un movimiento obrero de considerable fuerza y de búsqueda de conquistas como las que consiguió Menéndez para los obreros cubanos y que fueron la causa principal de su asesinato bajo el gobierno de Grau de San Martín.
En 1948 y 1949, Mir vive en La Habana y en Santiago de Cuba donde termina su obra de interpretación histórica “Dos hombres y un negro” que publicará con el título de “Tres leyendas de colores” (1969). La publicación tardía de la obra tiene una larga historia para la historiografía dominicana; es uno de los primeros ensayos de interpretación histórica de corte marxista, luego de “La República Dominicana (historia de su pasado y su presente)”, 1940, de Juan Isidro Jimenes-Grullón. La escritura de este libro en este periodo demuestra el trabajo sin pausa de Pedro Mir y su inclinación por el ensayo de tema histórico.
En ese mismo año de 1949 aparece su poema emblemático “Hay un país en el mundo”. Según el autor el libro fue publicado por Juan Bosch. Es importante anotar el carácter poético y la intención política que organizan el ritmo-sentido de esta obra que traspasa la historicidad dominicana y se convierte en un poema caribeño.
“Hay un país en el mundo” es un texto social a la vez que político. Su sentido va en contra del tirano Trujillo y el poema no ve otra solución que la guerra contra el sistema injusto del capital impuesto por las empresas absentistas de la caña y el poder omnímodo de Trujillo. El poema es un texto vanguardista en su forma, modernista en sus metáforas; en su belleza parnasiano. Único en su abordaje de la situación social de las clases subalternas y una irreductible crítica al poder dictatorial en América Latina.
En carta a Nicolás Guillén de septiembre de 1948, en la que le reprocha no escribir un poema de solidaridad con la lucha dominicana, Pedro Mir muestra su irreductible convicción de que la República Dominicana saldrá de la tiranía de Trujillo: “Y Santo Domingo será libre. Será libre porque tiene un pueblo probado en la lucha vertebrada contra el enemigo de todos. Será libre porque es un pueblo. Y se hará libre, sin ayuda, cien veces. Como lo ha hecho tantas veces ya, todas las veces en el curso de su historia combativa” (Álvarez Estévez, 2013).
En La Habana, luego de casarse por segunda vez, Mir tuvo que dedicarse a la fotografía ambulante y viajó a principios de 1950 a varios países de Europa entre ellos, Austria, Checoslovaquia, Rumanía e Inglaterra en los que participó en recitales y actividades de corte internacionalista. Luego pasa a Guatemala donde había triunfado la revolución de Juan Jacobo Árbenz. Lee en el Ateneo de Ciudad de Guatemala, con una orquesta de cámara y en presencia del joven Ernesto Che Guevara, su poema “Contracanto a Walt Whitman”.
Su poesía alcanza a tocar los contextos de la vida social y política en el Caribe, en América y en Estados Unidos. En él se recoge su preocupación poética y la realidad política. Va en contra de la visión que tenía León Felipe, traductor del “Canto a nosotros mismos” del poeta norteamericano. Contra la visión de la democracia americana que tenía Whitman y el desarrollo del imperialismo y la dominación en América que dieron origen a los discursos de la izquierda americana.
Con la caída de Trujillo en 1961, la obra de Mir regresa al país. Recorre ciudades y campos y el poeta se convierte en el último vate celebrado. Es en 1972 que Jaime Labastida prepara para la Colección Mínima de Siglo XXI una antología de los poemas mayores de Mir, que Víctor Fernández Fragoso (1978) llamó “los cantos épicos”. De ahí comenzarán a aparecer estudios sobre su obra hasta que el poeta se convirtió en un mito. Hay quienes piensan que Mir es un autor coyuntural, pero la brillantez de sus imágenes, los problemas que trató, su ritmo, la fuerza de su expresión poética lo mantienen como uno de los grandes poetas sociales y políticos de República Dominicana y de América.
 Reproducido del periodico Hoy RD