12/06/2021

Una dominicana aprovecha su brío para asistir a niños autistas del Bronx















                                                 Judilka Lalane su hijo Justin Ellington


Por Miriam Ventura


Westchester NYS. - Cuando Albert Einstein le dio a la humanidad las revelaciones astrofísicas sobre la masa, la materia y la velocidad de la luz, esta no sospechaba que este salto en el conocimiento surgió de un autista, un asperger.

La aproximación a la realidad de los autistas y asperger parecería diferir con lo que pasa como realidad su entorno . Son parte del mundo, y llegan a las mismas conclusiones de los demás mortales, sólo que a su manera con su propio camino y percepciones. La tolerancia del sistema educativo no siempre contempla estos desafíos. Para que los niños puedan reducir la distancia de trato , y la valoración social e intelectual de sus excelencias humanas hace falta el empuje surgido desde la propia comunidad donde viven y se educan.

Es aquí donde entran en juego los programas de intervención temprana (Early Intervention Programs) en los distintos condados y algunos de sus hospitales. Uno en particular perteneciente al Hospital de Montefiore en el norte del Bronx, cuyo programa llamado Learning Center cubre un imperativo educativo y social en las comunidades donde se implementan tales programas con niños en la categoría de Necesidades Especiales.

La meta de estos programas es ayudar a las familias latinas y dominicanas a manejar las herramientas para reconocer a temprana edad el autismo en sus hijos, guiarlas en el proceso de evaluación y colocarlas en el camino, en la puerta principal (front door) de las instituciones donde están ubicados los servicios de salud y educación especial para los niños y niñas con grados y niveles de autismo, ya sea spectrum autista, autista severo o asperger síndrome.

Lo que hace al Learning Center del Hospital Montefiore parte de este artículo, es en primer lugar, la calidad de sus servicios, los resultados en las familias del Bronx, eliminando inveterados prejuicios como el de etiquetar a los hijos con diagnósticos de salud mental y del desarrollo y en tercer lugar la calidad y eficiencia del personal que allí labora.

En ese equipo de trabajo hay una dominicana que se destaca por su destreza, capacidad y entrega para guiar a los parientes de niños dominicanos y de otros grupos étnicos, al lugar correcto, donde los servicios existen sin limitar el "infinito cerebro- emocional'' de cada autista.

Judilka Lalane, prepara a los parientes para el largo viaje que significa vivir, cohabitar y asistir a niños y niñas con autismo, sin impedirle la larga travesía, sin avergonzarse como padres, simplemente darle poder a estos niños con el lenguaje correcto.

Lalane aconseja “No referirse a sus hijos por el diagnóstico, sino actualizar el lenguaje de estos tiempos, que es niños con “necesidades especiales” (special need) y así lo establecen las leyes en EEUU, para evitar niveles de discriminacion contra ellos”.

El trabajo de Lalane implica colocar las familias en la Oficina para personas con impedimentos de Desarrollo (Office for people With Developmental Disabilities) o OPWDD eliminando las barreras de cultura e idioma.

La quisqueyana Judilka Lalane que lleva casi dos décadas laborando en el Learning Center del Hospital Montefiore ha resultado una asistencia invaluable para cientos de familias del Condado del Bronx y, con resultados alentadores

Lalane fue entrenada por el mismo centro hospitalario, y según sus palabras, trabaja con la dura realidad de autistas no diagnosticados, recién llegados de Santo Domingo, en proceso de petición por sus padres, así como con hijos de residentes dominicanos, mexicanos, salvadoreños, cubanos ciudadanos o residentes pero que no manejan el ambiente educativo y de salud de sus ninos.

Esta dominicana asiste de 15 a 20 familias por semana. “Nosotros los entrenamos para que pueda enfrentar el sistema con éxito y nos ocupamos de que la OPWDD, los atienda, escuche sus casos y provean la protección necesaria, a nivel de los seguros de salud del Estado ya que los niños con Necesidades Especiales no importa su origen tienen garantizado el derecho a la salud”

Centros como el Learning Center del Montefiore cumple su labor porque el autismo en Estados Unidos concita la atención de instituciones, entidades y hasta de legisladores como la senadora demócrata Kirsten Gillibrand (2009) quien presentó una propuesta para ampliar los beneficios farmacéuticos a los niños autista, apoyándose en las estadísticas oficiales que mostraban que el Condado del Bronx, cuenta con 388 mil 71, infantes de los cuales 2 mil 588 son autistas o con necesidades especiales.

En la propuesta Gillibrand, abogaba por más recursos y seguro médico para los autistas, ya que el costo de los medicamentos para ellos, está por encima de los ingresos de sus parientes y no siempre es cubierto por los seguros médicos del gobierno, la ciudad o el Estado

Este es el desafío del Learning Center del Hospital Montefiore y de la dominicana Judilka Lalane, quien estudió Administración Pública en el Colegio Comunal Eugenio Maria de Hostos (Hostos Community College).
Lalane es residente del Bronx e ingresa al Montefiore de su mismo vecindario, como voluntaria, luego se hace integrante de un grupo de Amigos protectores de los niños autistas auspiciado por el mismo centro hospitalario. Más adelante se abrió una plaza para el Learning Center y ella calificó entre muchos otros candidatos.

Judilka Lalane es una dominicana con brío y, con historia. Esta valiosa quisqueyana es la madre orgullosa de un adulto con autismo. Ella es la sobrina de Eberto Giordano Lalane José, héroe de “Playa caracoles” episodio de la historia dominicana reciente y hombre de confianza del Comandante Francisco Alberto Caamaño.

Su padre Federico Lalane José y su tío, le legaron a Judilka Lalane, ese brío por los suyos, por su identidad y, no en balde.






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