2/16/2021

La globalización de la literatura kitsch




Por Plinio Chahin

La literatura actual, «kitsch» o de mal gusto, se ha impuesto hoy en todos los países del mundo.Los temas de esta literatura que tomaron su forma primera en Europa occidental y en los Estados Unidos de Norteamérica, constituyen lo que aquí hemos llamado cultura de masa.La cultura de masa posee una fuerza avasalladora extraordinaria. Es cierto que hay que tener en cuenta algunas resistencias.Sus contenidos esenciales se refieren a necesidades privadas, afectivas (felicidad, amor), imaginarias (aventuras, libertad) o materiales (bienestar).En tal sentido este tipo de literatura le proporciona al público una tremenda fuerza de conquista.En cualquier parte donde esta literatura se ha impuesto, ha sido producto de la extinción de las mejores tradiciones.Es decir, que la difusión de esa literatura no resulta únicamente de su globalización, sino que desarrolla esa misma globalización a partir de la manipulación del gusto literario, así como también despierta ciertas necesidades autodirigidas.La relación del lector con el libro, sus valoraciones estéticas y sus preferencias sentimentales se transmiten a esa expresión inmediata de lo sentido que es la escritura.La literatura es una especie de sismógrafo que registra las menores variaciones del estado de reposo espiritual predominante.En la literatura, sobre todo en la narrativa actual, es donde el espíritu de la época adquiere mayor distorsión.La literatura que utiliza como materia prima simulacros academicistas y degradados de la verdadera cultura, acoge y cultiva la sensibilidad en apariencia reivindicativa de algunos sectores marginados de la sociedad.Ahí está la fuente de sus ganancias. 0, dicho de otro modo, esta literatura se adapta a los que ya están adaptados, y adapta a los adaptables, integrando los lectores a la vida rebelde de un universo artificial.Ahora bien, esta rebelión no puede resistir mucho tiempo, y tiene que integrarse forzosamente a la nueva y gran capa consumidora que se adhiere al nuevo modo artístico.Por tanto, su dialéctica circular actúa especialmente en el nivel medio de los lectores, ya que, por una parte, permite satisfacer por medio de lo imaginario las necesidades condicionadas del espíritu, pero, de rechazo, fomenta dichas necesidades orientándolas hacia la aspiración artificial y frívola.Paralelamente, la perpetua incitación a consumir y a cambiar (publicidad, modas, bogas y olas) el perpetuo flujo de los flashes de los selfies o likes y de lo sensacional, se conjugan en un ritmo acelerado, en el cual todo se desgasta y todo se sustituye muy de prisa: novelas, cuentos, relatos, poemas. Las modas, bogas y olas llevan a cabo un vaciado completo.Al tiempo, llamado eterno, del arte, le sucede el tiempo fulgurante del éxito y de los flashes y likes, el flujo torrencial de las reseñas periodísticas y las valoraciones desmedidas, escritas en las contraportadas de los libros.Un presente siempre nuevo es regado por el cultivo de estos relatos. Extraño presente, porque es a la vez vivido y no vivido; es vivido mentalmente en cuanto a que los lectores sufren la repetición y la similitud de tramas, ritmos y sucesos, como espacio estancado de la imaginación.Esta «nueva literatura» plantea un problema de fondo. \No es el problema de su valor artístico, sino, la creación de nuevos valores de consumo. Esto significa que se acelera la distribución del libro por medio de un gran comercio de relaciones de compensación con el imaginario del lector.

Esa proximidad entre el polo real y el polo imaginario permite electrólisis incesantes. Lo que constituye la dinámica específica de este negocio es la orientación de una parte del consumo imaginario por medio de procesos de identificación hacia realizaciones concretas.En las sociedades occidentales, ese desarrollo del consumo imaginario provoca un incremento de la demanda real, de las necesidades reales. Esto pone en claro un hecho fundamental: no existe un espíritu de la época, sino, que, por así decir, hay una “serie de espíritus de épocas”.Siempre podrán distinguirse grupos totalmente diferentes con distintos ideales vitales y sociales. Con cuál de estos se relacione más estrechamente la literatura predominante dependerá de una multitud de circunstancias. El «kistch» es mecánico y opera mediante fórmulas.El «kitsch» es una experiencia vicaria de sensaciones falseadas. El «kitsch» cambia con los estilos, pero permanece siempre igual. El «kitsch» no exige nada a sus consumidores, salvo dinero; ni siquiera les pide su tiempo.Como es posible producirla mecánicamente, este tipo de literatura ha pasado a formar parte integrante de nuestro sistema productivo de una manera vedada para la auténtica cultura.La literatura «kitsch» ha sido capitalizada con enormes inversiones que deben ofrecer los correspondientes beneficios: Está condenada a conservar y ampliar sus mercados.Aunque en esencia la literatura de mal gusto es su propia vendedora, se ha creado para esta literatura un gran aparato de ventas, que presiona a todos los miembros de la sociedad.Se montan sus trampas incluso en aquellos campos que constituyen la reserva de la verdadera cultura.El ‘kitsch’ y el ‘camp’ son el arte y la literatura del artificio, la frivolidad y la exageración. Una tradición crítica suele también relacionarlas con la sensibilidad homosexual, asociando la identidad sexual a una estética y estableciendo, de este modo, un ghetto muy discutible en la medida en que propone una mirada esencialista. Una lectura como la de M. Calinescu establece el ‘kitsch’ como un fenómeno de la modernidad y lo opone a la vanguardia.La oposición es frecuente y repite la de otro clásico, C. Greenberg quien, en «Vanguardia y Kitsch», enfrenta la cultura sucedánea y comercial a la cultura «genuina».Es más, la información se reviste de elementos novelescos, a menudo inventados o imaginados por los periodistas literarios. Al contrario, en el contexto imaginario, domina especialmente un hiperrealismo asimbólico, construido por acciones e intrigas novelescas que tienen todas las apariencias de la superficie sorda de la entrega inmediata.A la proliferación de los «relatos ridículo y cursis» viene a añadirse la importancia concedida a las estructuras de vidas narradas sin imaginación ni sesgo simbólico alguno. La prensa de este tipo de escritura abre sus columnas a estos «relatos» como figuración de unos acontecimientos que no se justifican más que por su valor espectacular.A través de una reseña sensacionalista, a través de esas rarezas del comportamiento de la crítica, se pueden descubrir las indigencias y ausencias de rigor. Las estructuras de este panorama son recurrentes, a través de un amaneramiento propiamente afásico y grotesco.En cierto sentido, esta situación o «suceso» resucita la ampulosidad trágica que desprecia sus límites. La presencia en forma de «sucesos», de lo horrible, de lo ilícito, del destino y de la muerte de la vida cotidiana, queda mutilada por el consumo periodístico; el suceso se consume no con arreglo al rito de un problema artístico, sino en nuestras mesas, con un mohín de fondo, raspándonos los ojos.En un país como la República Dominicana, no basta con sentirse inclinado hacia la literatura de mal gusto, hay que sentir una auténtica pasión por ella, pues sólo esa pasión nos dará la fuerza necesaria para resistir la presión del artículo falseado que nos rodea y atrae desde el momento en que es lo bastante frívolo para tener aspecto de universalidad.

2/07/2021

La configuración de la novela, Sireno una novela kitsch de Chiqui Vicioso




Miguel Ángel Fornerín

Milan Kundera caracteriza en El arte de la novela (2000) la estética del kitsch como la actitud de quien desea complacer a cualquier precio a la mayor cantidad de gente posible. Esta actitud parece obsesionar a muchos escritores dominicanos de novelas de las últimas décadas. De ahí que lo que prima en la construcción de la novela sea el tema y más que el tema novedoso aquellos tópicos que remiten a lugares comunes muy conocidos por los lectores. Esto ocurre con la novela Sireno (2020) de la poetisa Sherezada Vicioso.

Estructrura caótica

            Con una estructura caótica que pretende ser moderna, las distintas voces que presentan el discurso de los personajes realizan una serie de parlamentos que se mezclan y confunden al lector, sin que el interés se encuentre en una finalidad estética, sino en un aparentar transformar la estructura de la novela. Los diálogos que ocupan la mayor parte de la obra son impresiones muy vagas de lo que ocurre en la Guerra de abril de 1965.

            Al deseo de novedad narrativa se suman los tópicos ya reiterados, como la guerra, el espiritismo, la santería, la brujería, los luases, Yemayá y Anaisa Pié, hasta la construcción de dudoso origen filosófico y científico. 

La obra de arte

            Con estos temas podríamos decir que la obra gana un gran público. Pero los asuntos tratados no hacen una novela, ellos inspiran el interés del lector y permiten desarrollar el ritmo de la obra creativa.  El principal problema de Sireno es que no alcanza el nivel de obra de arte. Eso así porque la materia literaria queda trabajada de forma pedestre. No puede levantar el vuelo un lenguaje de una configuración medianera.

            Lo anterior va unido al nivel de las conversaciones. Porque toda la obra es un amasijo de diálogos que se suspenden en capítulos que no siguen el desarrollo de la materia narrativa, sino que se fragmentan sin ningún propósito, dejando pequeñas escenas, avanzando poco, en una acción prácticamente inexistente. Ahora bien, no todo se queda ahí. Salta a la vista que los diálogos están matizados por los prejuicios.

La mirada del soldado brasileño

            La mirada externa que pudiera dar un soldado brasileño que participa en la contienda de abril de 1965 sobre lo que vio y vivió durante la guerra civil se concretiza en la expresión de un antiamericanismo llevado al nivel de prejuicios. Así como ocurre con las querellas entre las tropas brasileñas y las estadounidenses. La visión de que los estadounidenses son unos brutos o bárbaros, que inicia una serie de clichés que no dejan de alcanzar a la clase pobre dominicana.

 

La visión de mundo

            En esta novela no existe una visión del mundo y de la vida. Sino la exploración prejuiciada. Los dominicanos son vistos desde el prejuicio que tienen como base la prostitución, que se origina en la pobreza de la mujer. Los extranjeros nos ven desde ese estereotipo y la novela lo confirma. Cuando se presenta un dominican-york, descontextualizado, este es presentado como una caricatura. Un “dominicano raro” que usa al hablar la mitad de las palabras español y la otra mitad en inglés y para colmo ha venido a acompañar a las tropas norteamericanas.

 

El dominican-york un dominicano «raro»

            El discurso anti-dominicano del exterior llega a plantear que aquellos que se fueron a partir de la década de 1960 tienen una relación folclórica con la dominicanidad. El personaje ayudante de los invasores es entonces la negación de la nación y de la divisa duartista de independencia o se hunde la isla. El discurso fuera de contexto también carece de verosimilitud. Al señalar que había en 1965 casi un millón de dominicanos en Estados Unidos.

            Una breve lectura de Between Two Islands -Dominican International Migration de Sherri Grasmuck y Patricia R. Pessar en University California Press, 1991, nos da la siguiente información: la emigración de los años sesenta fue de 93, 000 y después de la guerra se estandarizó en unos 9, 330 inmigrantes por año. En rigor, la presencia de dominicanos en Estados Unidos no era tan grande como llegó a ser veinte años después en los años ochenta. 

 

La verosimilitud

            La ausencia de verosimilitud no acaba ahí. Es mayor cuando se busca poner el escenario de la guerra. Pero narrada desde el Hotel Embajador, sin entrar de lleno en la tragedia que se desarrollaba en la Zona de combate. El kitsch también aparece cuando de la guerra solo se interesa en la participación de las mujeres, tema que la prensa ha tratado en distintas oportunidades y también la novela. Por lo que se hace un lugar común que busca atraer al lector a un espacio conocido.

            Contrasta el sacrificio de la zona por la soberanía nacional y el discurso que busca encontrar el origen de una familia tradicional. No tiene ya ningún interés la descripción de las familias a cuya cabeza se encontraba un hombre protector, semental que tuvo muchos hijos con distintas mujeres. Lo único que puede cambiar esta materia bruta de la realidad es la magia de un gran narrador. Pero la magia que construye las historias no aparece aquí, aunque la obra se explaye hablando de asuntos mágico-religiosos.

Una novela romántica y sentimental

            Sireno parece una obra de carácter intelectual cuando lo que se plantea desde el inicio es una novela romántica sentimental, basada en la relación de la antropóloga Marina de quien sabemos muchos capítulos después que su profesión era la antropología. Todo lo anterior se encuentra en un discurso de banalidades, con pizca de asuntos intelectuales. Existe una contradicción entre la novela que se plantea y la exposición de asuntos intelectuales porque, aunque Leopoldo Bandeiras, el brasileño, sea un biólogo, su carácter es el de un tipo común. Esto se puede sacar de los diálogos que tiene con su madre y con otros personajes. 

El falso intelectualismo 

          Este pseudo intelectualismo también es de caricatura. Todo el que tiene un nivel medio de conocimiento de los asuntos dominicanos abarcaría lo que allí se plantea. Entonces la obra queda como una caricatura para extranjeros que podrían confirmar sus prejuicios sobre la República Dominicana. Se ha planteado que la novela debe ser una expresión del mundo y de la vida. Nada queda fuera de la novela, pero la estética del kitsch y del mal gusto se afianza en los temas ya reconocidos en los medios de comunicación de masa, sin que lo nuevo surja de la materia narrada, sin que la belleza realice su trabajo y posibilite el encuentro gustoso entre la obra y el lector.

 

El escenario de la guerra

            En fin, el escenario de la Guerra también aparece trastocado. El interés se desplaza desde la superficialidad que origina los diálogos hasta la sexualidad en la zona de combate. Pero esto no es trabajado a través de personajes combatientes, sino mediante la caricatura de la corrupción en el parque independencia y supuestamente en la “Bolita del mundo», cuando en 1965, la Feria era un espacio muy alejado del público. 

La rabia del pequeñoburgués

            En Sireno, como en muchas de las novelas dominicanas que poseen esta estética encontramos, en síntesis, los lugares comunes, los prejuicios y la mirada desde el hombro de una dominicanidad incomprendida. En verdad muchos de los escritores dominicanos lo que muestran en el fondo de sus discursos es la rabia del pequeñoburgués que se lamenta haber nacido donde nació y la desdicha de no residir en otro lugar más pródigo. De ahí que la mirada a lo dominicano dada por ellos o por un extranjero, como en el caso de Sireno, posiblemente sea la visión limitada por su propio desarraigo existencial. 

 La configuración de la novela, Sireno una novela kitsch de Chiqui Vicioso | Miguel Angel Fornerin escritor